LOS MIEDOS

9 Diciembre 2018, 12:00 am Written by 
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“El miedo te limita, el amor te libera.”

El amor y el miedo no pueden estar juntos. Sentir temores o miedos es algo natural, sin embargo, cuando éstos se vuelven incontrolables y empiezan a afectarnos más de lo normal, es cuando surge el verdadero conflicto. El miedo es el sentimiento que surge como respuesta a un peligro, real o imaginario. Es un mecanismo de defensa, es la expresión de la dificultad para lograr la armonía entre lo que eres y lo que quieres ser.

 

 ¿Por qué surgen los miedos?... Numerosas investigaciones demuestran que el ser humano nace libre de miedos, pues él los aprende desde el nacimiento y a lo largo de la vida. ¿Y de qué o de quién los aprende?... Del entorno en donde se desarrolla la persona: de los padres, de los familiares, de la educación, y de la sociedad en general. Por lo tanto, la educación cumple un papel determinante en la transmisión y/o percepción de los miedos, algunos de éstos son transmitidos.

 Sin embargo, hay varios orígenes de los miedos. Algunos miedos surgen a partir de situaciones traumáticas, trastornos, vivencias pasadas, que dejan secuelas en la vida de las personas provocando inseguridad, falta de confianza en sí mismas y baja autoestima. En última instancia, existen otros miedos propios del carácter y la personalidad, que están arraigados a la forma de ser.

 TIPOS DE MIEDOS:

 No todos los miedos son iguales, hay varios tipos y de acuerdo con eso, diferentes tratamientos:

 Miedo y ansiedad: existe una diferencia entre el miedo y la ansiedad. El miedo  se refiere a sentimientos de temor sobre peligros de carácter tangible del mundo exterior, mientras que la ansiedad se relaciona con sentimientos de temor difíciles de vincular a fuentes tangibles de estimulación; sus orígenes son inciertos.  La ansiedad se siente siempre y más cuando las respuestas producidas ante una señal de peligro son ineficaces, y se mezcla a menudo con el miedo. A la ansiedad se le ha llegado a llamar "miedo sin objeto".

 Los miedos agudos: son provocados por estímulos o situaciones tangibles y que se disipan con facilidad cuando se retira o evita el estímulo que los ha originado. Por ejemplo, miedo a algún animal, a las alturas, al odontólogo.

 Los miedos neuróticos: son los que bloquean nuestras capacidades. Estos miedos neuróticos nos paralizan y nos impiden dar la respuesta adecuada para superarlos. Son miedos internos y por lo mismo propios, facturados a nuestro nombre.

 Los miedos crónicos o fobias: son más complejos y pueden estar o no ligados a un origen tangible que los provoque. Las fobias son miedos desproporcionados que requieren ser tratadas por un profesional especialista en el tema.

 MIEDOS MÁS FRECUENTES:

 Son muchos, sin embargo, analizaremos los cuatro más relevantes:

 Miedo al rechazo social: Es el temor a no sentirnos aceptados y amados por los que nos rodean por el hecho de mostrarnos ante ellos como seres limitados y con frecuencia incongruentes. Este miedo viene principalmente de: situaciones pasadas de la infancia, cuando fuimos rechazados y humillados; la angustia existencial que vivimos todas las personas en algún momento;    el temor a ser rechazados en el futuro y el temor a no dar la talla de lo que los demás esperan de nosotros.

 Miedo al cambio: Miedos a los cambios producidos en nosotros, en las personas que nos rodean o a las áreas que más nos afectan, como el trabajo, la familia, etc. Tenemos miedo a presentarnos ante los demás como somos, con nuestros aciertos y fracasos. Miedo a que los demás no se adapten a nuestra forma de ser.

 Miedo a la soledad (desolación): Es uno de los miedos más universales. Muchas veces nos refugiamos en el primero que llega para escapar de nuestra soledad, cayendo así en una relación de apego y no de amor.

 Miedo al mal, al sufrimiento y a las pérdidas: Guerras, violencia, terrorismo, hambre, catástrofes naturales, desempleo, muerte, carencia de salud, conflictos, etc.

 CÓMO SUPERAR EL MIEDO:

 Hay que ir poco a poco. Para superar el miedo se necesita un proceso que requiere voluntad y firmeza. La mejor manera de superar los miedos es irse exponiendo a ellos poco a poco. Sin embargo, antes de hacer esta exposición, deberás seguir las siguientes indicaciones: Para empezar a trabajar el miedo, lo primero que debes hacer es reconocer y aceptar que tienes miedo. Aunque suene fácil, es este primer paso el que obstaculiza la superación.

 Conviene auto-examinarte para identificar a qué le temes, encontrar la causa. Una vez identificada, determina qué puedes hacer, cambiar o eliminar en tu vida para afrontar ese miedo: Reconoce, trabaja con terapias de liberación, perdona y cambia de hábitos

 También, tendrás que fortalecer varios aspectos de la personalidad que en varias ocasiones son las que impiden el destierro del miedo como: la auto-estima, la seguridad y confianza en ti mismo. Es importante además, que estés en plena disposición de cambiar esa atadura que te provoca el miedo, que te convenzas de que eres capaz y te fortalezcas espiritualmente para lograrlo.

 Enfrenta tus retos: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Estudios demuestran que cuanto más postergas algo que sabes que tienes que hacer, más ansiedad y tensión generas. Escribe pequeñas listas semanales de tareas a cumplir y cúmplelas.

 SI  NO TUVIERAS MIEDO... ¿CÓMO SE VERÍA TU VIDA?

  “Si ayer alguien te hizo daño, hoy es un gran día para convertir tu rabia en compasión. No permitas que nada ni nadie arruine tu día. Mira y separa bien a la gente que está a tu lado; es mejor perder el rastro de aquellas personas, que perder nuestra propia calma.”

 "¿Si te fueras a convertir en el hombre o la mujer de tus sueños, cómo se vería tu vida?" Para poder cultivar y fortalecer la confianza en ti mismo, Es conveniente que mires tus miedos a la cara, que los confrontes, que los conozcas, que los interrogues para que puedas ponerlos a un lado, aunque sea por un momento, para que te atrevas a soñar.

 Muchas veces el miedo y la duda nos impiden ir tras nuestros sueños, de trabajar para hacer realidad aquellas cosas que deseamos para nosotros mismos y para nuestras vidas. Muchos, por miedo, ni siquiera se permiten el acto de soñar, de imaginar que existen otras maneras de vivir, que otras maneras de ser y estar en este mundo son posibles.

 Si no tuvieras miedo... ¿cómo se vería tu vida? Esta es una pregunta fundamental si es que has decidido trabajar contigo mismo para fortalecer tu  confianza. Cultivar la confianza en uno mismo es como cultivar una semilla con el deseo de hacerla crecer para trasformarla en un árbol que pueda dar fruto abundante. El primer paso es escoger la buena semilla/pensamiento que pueda ser el comienzo y la raíz de ese árbol que queremos hacer crecer. Tener una idea clara, poder visualizar una imagen de ti mismo desarrollado en todo tu potencial, es un paso esencial. ¿Por qué? Porque si no sabes para dónde vas, nunca llegarás a tu destino o quizás llegues a un lugar equivocado.

 Entonces, si has tomado la decisión de comenzar a trabajar en fortalecer tu autoconfianza para lograr ser una persona feliz, hoy puedes darte el permiso de soñar. Toma una libreta y describe en ella, con el mayor detalle posible, la imagen que viene a tu mente cuando piensas en “tu yo ideal”. ¿Cómo eres en tu ámbito laboral?... ¿Cómo te relacionas con tus amigos?... ¿Cómo les hablas a tus semejantes?... ¿Cómo pasas tu tiempo libre?

 También piensa acerca de dónde quieres llegar en referencia a ti mismo y a tu potencial. Piensa que hoy, de alguna manera, has decido comenzar a construir una casa para ti mismo, donde puedas vivir bien, estar a gusto, y compartirla con la gente importante en tu vida.  Contesta esta pregunta, "Si no tuvieras miedo... ¿cómo se vería tu vida?" es el cimiento de esa casa. No pierdas la esperanza, sobre todo, en los tiempos difíciles. Porque aunque siempre habrá tiempos buenos y tiempos malos, también siempre existirá una luz que te guíe en esos momentos de oscuridad, y esa luz se encuentra dentro de ti. Que tu luz sirva para iluminar el camino de los demás.

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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