CALIDAD DE TIEMPO

2 Diciembre 2018, 12:00 am Written by 
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Durante los siete primeros años de vida es importante educar con el ejemplo porque el niño presta más atención a lo que se hace que a lo que se dice.

Las ganancias que obtiene la familia, cuando la madre sale a trabajar, se puede poner en tela de juicio frente a las ventajas de que goza la madre que se queda en casa, cuando tiene hijos de siete o menos años de edad.

En los casos en que la madre permanece más tiempo junto a su hijo, desde el nacimiento hasta los siete años de edad, nunca se verán maltratos, ni se observarán conductas compensatorias, ni se presentarán problemas de adolescencia y menos de juventud.

La madre que vuelve a su trabajo inmediatamente después del nacimiento del hijo, experimenta y provoca la sensación de separación y no establece los vínculos necesarios para la formación del niño, en el tiempo en el que se forman todos los acondicionamientos básicos que influirán en los procesos vitales del ser.

La enseñanza y aprendizaje de valores no es materia de manipulación, no se le puede pasar al niño como si fuera un vaso con leche; hay que enseñarles desde el nacimiento y con el ejemplo permanente de los padres. No se puede enseñar responsabilidad en un curso intensivo, en lecciones fáciles. Se necesita tiempo, mucho tiempo y tiempo de calidad. Ninguna persona especializada, por más talentos que tenga, puede compensar la falta de tiempo y atención de la madre durante los siete primeros años de vida.

Cuando la madre trabaja y por lo mismo abandona involuntariamente a sus hijos, se ve con mucha frecuencia que los niños, con este tipo especial de abandono, cuando llegan a la adolescencia, constituyen un grave problema de deformación progresiva, pese a recibir todo el apoyo en el orden material; son después los jóvenes desadaptados, rebeldes sin causa y adultos irresponsables que se convierten, luego, en candidatos a terminar sus días en asilos de ancianos, abandonados, porque nadie los soporta en casa.

Si los padres están fuera de casa, durante la mayor parte del día, ésta se convierte en el escenario de una serie de experimentos o experiencias, en muchos casos, lacerantes en el campo de la formación.

La presencia física de la madre evita una serie de tragedias que ocurren cuando los niños, preadolescentes y adolescentes inician algunas prácticas que requieren un delicado control. Hay que recordar que “la oportunidad crea la actividad”. “La ocasión hace al ladrón”.

Se dice que los grandes crímenes se cometen en la obscuridad; pero no es tan culpable el criminal cuanto lo es el que produce la obscuridad... ¿Qué tanta luz se da en el hogar para despejar   las   sombras   de   la   ignorancia  e iluminar el camino del bien vivir?

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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