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5 Abril 2019, 12:00 am Written by 
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En vacaciones es posible perder el ritmo de trabajo y alterar horarios de todo lo que constituyó, durante el tiempo escolar, la configuración de hábitos.

Es necesario mantener la atención en lo bueno que se consiguió y tratar de corregir lo que pudo ser deficiente, en atención a la consecución  de condiciones favorables, para el buen desempeño de las actividades, con las que tratamos de sustituir los trabajos escolares. Para la educación no hay vacaciones, el proceso continúa y si descuidamos algún detalle estaremos en peligro de lamentar pérdidas de gran valor. También en la educación es fácil  construir sobre la marcha; pero el corregir o reconstruir es muy difícil y deja secuelas lamentables. 

El término vacaciones escolares es muy claro y, al parecer, no necesita mayor explicación; pero en realidad se refiere a algo más complejo de lo que podemos imaginar. El tiempo de vacaciones no es una contraposición al tiempo de trabajo sino un complemento formativo en el que conviene hacer una dosificación de actividades diferentes a las escolares; actividades encaminadas, generalmente, a divertir, relajar y enriquecer algunos aspectos de la personalidad. 

Lo que menos se debe hacer es cambiar los horarios de las actividades cotidianas como son las horas de levantarse, las horas de comer, de dormir, etc. Hay solamente sustitución de unas actividades por otras.

Es recomendable mantener la distribución de las horas del día en tres bloques:

  1. Las dedicadas al trabajo y los compromisos sociales (incluyendo estudios de actualización, labores domésticas, reuniones religiosas.)
  2. Las dedicadas a conservar la salud (sueño, comidas, aseo personal.)
  3. Las dedicadas al descanso organizado. 

Los especialistas en administración del tiempo recomiendan dosificar las veinticuatro horas del día, ya que cualquier sobrecarga provocaría un desequilibrio que se paga con ineficacia y con salud.

Uno de los beneficios más importantes del sistema escolarizado es la distribución del tiempo mediante horarios elaborados y determinados, generalmente, de conformidad con la curva de rendimiento. Cuesta trabajo adaptarse a un horario de actividades; pero hay que insistir en su observancia hasta crear un hábito voluntario durante todo el tiempo escolar; pero si en vacaciones se pierde el control es posible adquirir vicios en la administración del tiempo libre y se crea, así,  un problema desequilibrante.

Puede considerarse como un privilegio  temporal el estar  lejos del colegio y poder hacer y conseguir lo que no se pudo en tiempo escolarizado. Hay personas que toman tan en serio el período de vacaciones que regresan más cansadas que si hubieran trabajado horas extras; esto se debe a que se encauza el tiempo de vacaciones en forma equivocada. Insistimos, "en el tiempo de vacaciones se debe cambiar las actividades pero no los horarios". 

Al seleccionar las actividades a realizarse en vacaciones conviene tener muy presente que los intereses cambian según la edad del individuo y que los padres de familia no tienen vacaciones en las labores de educar, enseñar, demostrar, y dirigir. No conviene declinar la responsabilidad paterna en centros vacacionales que tienen como finalidad principal el comercio y comercian con la  buena fe de los padres de familia. El mejor centro de formación e integración es la familia, el hogar  bien constituido. 

 Las vacaciones son privilegio que concede el derecho y hay que ejercerlas con responsabilidad. No garantizan el disfrute total si no se está preparado para soportar contratiempos. Las vacaciones no son sinónimos de ocio. El verdadero descanso consiste en hacer cosas distintas a las habituales. Las vacaciones favorecen en la medida en la que se organicen y aprovechen. 

Las vacaciones son un vacío de tiempo que conviene llenarlo con actividades propias y adecuadas. Son también una tentación para derrochar hasta lo que no se tiene. Sin embargo las vacaciones no están sujetas a normatividad administrativa; cada uno administra su tiempo como quiere que sean sus resultados. El permanecer pasivo puede generar algún tipo de neurosis, igual que el derroche de energías.

Ya dijimos que los tiempos de descanso  y vacaciones  están programados por salud mental y por lo mismo no es conveniente caer en la trampa de la mercadotecnia. 

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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