ESTADO DE CONCIENCIA Featured

25 Agosto 2019, 12:00 am Escrito por 
Publicado en Experiencia docente
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Señor profesor, al ser congruente con lo que piensa, dice y hace, comienza a caminar por la ruta del triunfo; recuerde siempre que el éxito no es un fin sino un camino a recorrer, aquí y ahora.

Los profesionistas que deciden dar clases sin conocimientos de pedagogía, de psicología o de técnicas de enseñanza, terminan por complicar o complicarse la vida, establecen una lucha por el poder en la clase, se pelean con los alumnos o establecen prácticas castrenses para disfrazar su impotencia y falta de creatividad en el aula. Se olvidan de comunicar el amor de lo que saben y esperan con ansias la hora de salida.

¿Qué puede proyectar un profesor que no es profesor de vocación?…

¿Podrá haber congruencia entre lo que piensa, dice y hace?…

¿Se podrá hablar de enseñanza con el ejemplo?…

¿Se podrá hablar de un interactuar  positivo con cada alumno?…

¿Habrá respeto en la forma de hablar, de mirar, de generar amor al conocimiento y respeto a la idividualidad?…

¿Se podrá bajar del podium y dejar de ser “mister importancia”  o vaca sagrada del conocimiento?…

¿Podrá dar afecto y respeto simultáneamente?…

El vínculo importante de interacción entre el profesor y el alumno solamente se da cuando hay  verdadera vocación de servicio docente. Es muy loable el trabajo de docentes de extracción universitaria que, por diversas razones, son profesionistas libres; pero con notable vocación docente. 

Si no se siente con vocación magisterial, ¡por favor!, deje el lugar a otro que sí la tenga y no victime ni terrorice en su trabajo.

Y a propósito de terrorismo educativo, con frecuencia hay estudiantes aterrorizados por la proximidad de un examen que representa para ellos un regaño paterno, una reprobación o una oportunidad para que el “profesor”  se desquite; viven la amenaza constante porque si no cumple con este requisito, no hay domingo, no hay televisión, no hay paseo, no hay permisos, etc.

En los adolescentes que están despuntando con algún talento: tocar la guitarra, jugar fútbol, pintar, etc. cuantas veces se anulan genialidades porque maestros y padres de familia, como los únicos y auténticos “iluminados”, deciden castigarles privándoles de lo que más les gusta  y todo porque no pasaron el examen de tal o cual materia cuyo estudio no tiene sentido para el escolar por falta de motivación adecuada o ausencia de vocación de servicio del profesor.

Sin embargo se dice que todo se hace con la mejor voluntad del mundo y se van formando tradiciones educativas que resultan muy lentas y agotadoras, se arrastran criterios muy antiguos que ya no responden a los requerimientos del presente y profundizan más la brecha generacional.

La juventud es una fuente de enseñanza y sabiduría, su propia actitud de crítica y su pensar analítico, su búsqueda frecuente de la verdad debe ser para los profesores y padres de familia un llamado de alerta a un nuevo estado de conciencia.

La educación ha participado en una serie de acondicionamientos de tipo emocional con materia de conocimiento nada realista, se le ha pedido al estudiante que lea y resuma escritos intranscendentes y en muchos casos tendenciosos; sin tomar en cuenta  lo que el muchacho puede hacer y estudiar, comprender y asimilar como conocimiento significativo para la vida. 

Se dan casos en los que los profesores de literatura se dan vuelo enviando lecturas desde el Poema del Mío Cid hasta las obras de García Márquez, programas ideales e irrealizables sin valor para la vida. Se ganaría más con un proyecto educativo que incluya la lectura de un solo libro de contenidos de valor, que despierte el amor por la lectura y genere un conocimiento significativo para la vida.

Así se destierra aquello de que el profesor hace como que exige y el alumno hace como que estudia en un ambiente de simulación total, con resultados confusos e indefinidos. 

Usted, señor profesor, sabe que hay que partir de la base del amor al conocimiento, del gusto por el conocimiento. Cuando surge el entusiasmo por alguna rama del conocimiento, nace la cultura del estudio y entonces se quiere saber más, se busca más, no por una calificación sino por el gusto de saber más. 

¿Por qué lee el joven tantas revistas de video juegos y se le hace tan fácil el manejo de la computadora?… Muy sencillo: porque le gusta y quiere saber cada día más sobre el avance de esta tecnología moderna.

El primer paso del cambio en el sistema educativo es despertar el amor, el gusto por el conocimiento en un ambiente de alegría y comprensión. Pero para dar amor, para generar el gusto por el conocimiento, hay que poseer estas virtudes, porque nadie da lo que no tiene. El sol para dar calor al sistema, primero se inflama a sí mismo. Una fuente para humectar al ambiente primero se humedece a sí misma.

Señor Profesor, ¿Qué compromiso tiene en su trabajo?…

¿Ha detectado ya algún problema en su actividad?...

¿Ha ensayado la elaboración y aplicación de algún proyecto de vida?...

¿Ha pensado qué sello característico está imprimiendo en sus alumnos?...

¿Qué ha hecho para que sus alumnos prefieran estar en su clase y no en el patio o en el baño?...

Señor profesor ¿Vive usted dando un ejemplo real de su trabajo y amor en todo lo que hace?.

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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