CIMIENTOS DE LA EDUCACIÓN Featured

16 Diciembre 2019, 12:00 am Escrito por 
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Para cumplir con lo encomendado, los profesores mantienen un trabajo constante de actualización y se preocupan por la relación, aún muy pobre, con padres de familia y con la comunidad.

Según diagnósticos confiables, falta mucho por hacer en el seno familiar y más si se considera de vital importancia el descubrimiento y cultivo de valores que solamente se generan en familia y actúan durante toda la vida. 

La familia contemporánea afectada por una serie de interventores negativos, entre ellos la situación económica, pasa por una fuerte crisis que repercute, necesariamente, en daño de los hijos. Si ya no se puede vivir con el ritmo de otros tiempos, es urgente pensar en un cambio significativo de estilo de vida de acuerdo con las exigencias actuales y así propiciar el ambiente adecuado para la educación.

El encontrar culpables del rezago educativo no soluciona el problema; pero proporciona señales orientadoras  y se comienza a pensar seriamente que los elementos protagónicos de la educación son, sin lugar a duda, padres de familia, profesores y alumnos. Si los padres de familia no cumplen con sus obligaciones de estado, envían a la escuela un personal deformado y esperan el milagro que debe hacer el “buen profesor” de la escuela “excelente”. Conviene recordar que reconstruir es más difícil que construir.

Hay padres de familia que pregonan, lamentablemente, que dan todo a sus hijos, que sus hijos son la única razón de su existencia, lo más importante en la vida, que trabajan doble turno, que sacrifican todo para que a sus hijos nada les falte, etc. y se rebelan cuando se les dice que los hijos no son lo más importante de la familia, que lo más importante es la buena relación de pareja.

Los resultados de la  relación familiar son proporcionales a la calidad de la relación de pareja. El árbol bueno produce buenos frutos; si es buena la relación de pareja todo se realizará en un ambiente de bondad. El mismo sistema de conformación social da la pauta de reflexión: se comienza con amor y en pareja y de allí parte todo, sin alterar el orden de los factores.

Si la relación de pareja es gratuita, libre, espontánea e incondicional, que responda mutuamente al “te amo y acepto tal como eres y, hagas lo que hagas, siempre te amaré”, se genera y mantiene el ambiente adecuado para el cultivo de valores como la autoestima, que es la condición básica para el arranque e ingreso al camino del éxito. Lo que se ve en el hogar se repite porque el ejemplo es una orden silenciosa.

Con la autoestima se engendra en cada hijo la seguridad como para que, en las buenas y en las malas, al mirarse en el espejo pueda decir: “te quiero así como eres y precisamente porque eres así”. La capacidad de autoestima nace con el niño y de los padres depende su desarrollo. Para que se dé la autoestima se necesita que los padres de familia manifiesten el amor a sus hijos con caricias verbales y corporales, con estímulos y elogios, con respeto, con seguridad y apoyo, con actitud orientadora y disciplinada. Hay que dar a cada hijo “libertad responsable y proporcional a su edad, a las características de su personalidad y a las armas que tenga para salir adelante con fe y confianza en sí mismo, para que pueda hacerle frente a cualquier situación”. Cada niño necesita un trato muy especial, muy suyo; la generalización de medidas puede diluir la intención formativa; lo que funciona con un hijo  no siempre funciona con otro. 

Los padres de familia deben saber que su relación se debe dar, de manera equilibrada, en cuatro niveles básicos:

  1. Nivel físico,
  2. nivel mental,
  3. nivel espiritual y
  4. nivel emocional
  5. a) En el primer nivel se da el contacto físico que es muy necesario; se dice que el niño que no recibe contacto físico, abrazos, besos, tiernas caricias de su madre, después, pasará buscando, el contacto físico que le faltó, en brazos de cualquier mujer que representará a su madre, hasta llegar al matrimonio y fracasar, al exigir a su pareja trato maternal y comprobar que su esposa no es su madre. Lo mismo le sucederá a la niña que no recibió contacto físico de papá, buscará en los hombres y caerá en trampas sin salida y hasta se casará, buscando a su papá; pero lo único que quería era contacto físico paternal, no relación sexual.
  6. b) En el nivel mental debe haber un respeto mutuo de la forma de pensar de la pareja, sin oposición de puntos de vista y la relación se enriquece con los talentos mentales de cada cónyuge.
  7. c) En el nivel espiritual la pareja mantiene una relación mística ideal conservando el recuerdo de su primera y sagrada unión y se apoyan en este camino, alentándose uno al otro.
  8. d) En este nivel no se puede ir a pasitos, no se puede decir, en cámara lenta, yo te amo, se pone en juego la emoción y creatividad, para cumplir con la vocación del hombre: “nacido para gozar y experimentar la vida, las personas y las cosas con amor, entendimiento y acción creativa”.

 

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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