EXPERIENCIA DE VIDA Featured

1 Noviembre 2019, 12:00 am Written by 
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Se  cuenta que a un gurú le visitó cierto  abad de un monasterio y le contó la historia de que antes su monasterio era famoso y estaba lleno de monjes y la gente acudía en busca de consuelo y bendiciones;

pero que ahora estaba pasando por malos tiempos y quería saber qué pecado habían cometido para ser castigados así.

El gurú le respondió que sí habían cometido un pecado: el pecado de ignorancia pues entre ellos estaba el Mesías disfrazado de monje. Regresó el abad a su monasterio; en el camino, sentía cómo su corazón latía fuertemente al pensar que el mismo Mesías había bajado nuevamente y estaba en su convento;

 ¿Cuál  podía ser?…

¿Acaso  el hermano cocinero?…

¿El hermano sacristán?…

¿El hermano administrador? …

¿El hermano prior? ¡él no, él tenía muchos defectos!…

Al llegar al monasterio  comentó a los monjes que uno de ellos era el Mesías; pero que estaba disfrazado de monje. Cada uno se preguntaba: cuál podía ser?… Todos se encontraban defectos; pero como nadie podía reconocerlo, empezaron todos a tratarse con respeto y consideración y el monasterio recobró su prestigio y calidad de lugar santo. 

Al participarles este relato pienso que entre nosotros está no el Mesías pero sí  ejecutivos, políticos, empresarios, jefes de familia y gente valiosa  que depende, por el momento, de nuestro cuidado y educación. 

Los papás de esta gente valiosa, real o en potencia, escogieron este colegio y confiaron a sus hijos a nuestro cuidado. Los que somos padres sabemos que nuestros hijos son  el tesoro más grande y no hay padre que no desee lo mejor para sus hijos y esos padres confían en nosotros… y nosotros: ¿cuánto confiamos en nosotros mismos?

Usted, al incorporarse a las filas de docentes, adquirió un compromiso muy grande y es de vital importancia hacer conciencia de este compromiso, cada día y trabajar poniendo al servicio de la educación todo su potencial, experiencia y conocimiento; fue elegido entre muchos aspirantes para trabajar en este “centro de aprendizaje”, considere un privilegio y privilegie su actuar frente a seres humanos en formación.

Mucha gente depende de usted y espera resultados. Usted, señor profesor está muy bien preparado y por eso está aquí. Haga conciencia de su misión. Se dice que “lo más difícil es la capacidad de ver, ver simplemente, con sinceridad, sin engañarse, porque ver significa anuncio de cambio”. 

“¿De qué sirve tener ojos si el corazón esta ciego?”.  El trabajo del profesor es trabajo de corazón y de cerebro; pero más de corazón. Es trabajo del presente y para el presente. “sólo el presente está vivo, todo lo pasado está muerto, no tiene vigencia y el futuro, es una quimera. Es el ahora el que importa, porque ahora es la vida, ahora todo es posible, el ahora es la única realidad”. 

Si tiene la tentación de pensar en el futuro, piense que es simplemente la consecuencia del presente. Si desempeña bien el papel que le toca hacer en el presente, no hay porqué preocuparse del futuro. 

¿Qué habilidad del pensamiento está cultivando en sus alumnos?…

¿Ya es posible ver en sus educandos la característica diferencial que proyecta en su plan de clase?…

¿Qué tanto influyen en su trabajo la verdad, el amor, la seguridad y el autoconocimiento?.

¿Qué piensa cuando entre sus alumnos se pierden las cosas, por no decir se roban?… ¿Busca culpables o piensa en soluciones?. Cuando copian los exámenes… 

¿Cuál es su reacción?..

¿Ha pensado en aplicar exámenes a libro         abierto?…

     ¿Le interesa más el conocimiento en sí o la práctica de  aprendizajes significativos para la vida?… 

Cuestiónese cada momento y la calidad y honestidad de sus respuestas serán la prueba de la calidad de su trabajo. 

Al pensar en los objetivos de la educación es posible caer en la tentación de pensar en los objetivos de cada una de las personas involucradas en la educación: padres de familia, director, subdirector, docentes, auxiliares administrativos, conserjes, etc. y definir campos de acción para evadir responsabilidades.

Es muy común oír: “eso no me corresponde, no es mi obligación, es obligación de los papás”, etc. Recordemos que así como se puede crear problemas desde cualquier nivel de trabajo, desde cualquier nivel se puede dar soluciones. Usted es integrante de un equipo de trabajo responsable del éxito.

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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