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11 Noviembre 2020, 12:00 am Escrito por 
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CIRCULAR N° 6

CC. PROFESORAS Y PROFESORES:

En esta nueva forma de actividad escolar “Aprende en casa” es conveniente dividir el tiempo en los ciclos de ocho horas: ocho para trabajar, ocho para la recreación y ocho para la regeneración de nuestros órganos internos.

Las ocho horas de trabajo escolar tratemos de aprovecharlas durante la mañana y dejemos toda la tarde para las actividades de recreación: arte, deporte, música, pintura, escultura, baile, cine, etc.

Hemos pasado cientos de años educándonos, aprendiendo nuevas cosas para lograr una mejor convivencia como humanidad y hacer de la vida algo mucho más cómodo para todos. Sin embargo, hay algo que todavía deja más preguntas que respuestas, nos referimos a las tareas escolares. Ya que hasta este momento sigue sin existir explicación que justifique por qué cuando ya trabajamos las ocho horas necesitemos hacer tareas. 

Para nuestra buena suerte después de millones de alumnos reprobados por no hacer tareas, la respuesta ya llegó a nosotros y hoy te la vamos a compartir. 

Harris Cooper, prestigiado profesor de la Universidad de Duke declaró: "No hemos encontrado evidencia de que las tareas ayuden a los niños a ser mejor estudiantes".  

Desde 1989 diferentes estudios han revelado que los alumnos comprenden de mejor forma el trabajo que realizan en colaborativo con sus profesores, además, las tareas y trabajos que les piden, para hacer fuera del horario de clases, les quitan valioso tiempo para desarrollar otras actividades que son igual de importantes para su crecimiento. 

 Así mismo, el profesor Etta Kralovec de la Universidad de Arizona concuerda con los resultados de dicha investigación “Las tareas que los profesores a veces dejamos a nuestros alumnos en realidad no representan ningún beneficio para ellos”. 

Otros especialistas aseguran que las tareas afectan el carácter de los estudiantes, sobre todo cuando hablamos de niños, ya que el estudiar debe ser considerado como una actividad que se disfrute, nos debe apasionar aprender cosas nuevas.

 Desde el Kinder los niños saben que les quedan muchos años como estudiantes, en los cuales tendrán que esforzarse mucho y no les queda de otra más que rechazar el conocimiento. 

 Otra razón por la que las tareas deben desaparecer inmediatamente de todos los sistemas educativos, es porque contribuyen a que los alumnos se hagan dependientes y flojos. Ya que los padres acostumbran a ayudarles a elaborar sus tareas y la mayoría terminan haciéndoselas. Sin duda los niños requieren de la ayuda de sus padres; pero esta ayuda casi siempre termina generando conflictos. Pues el niño pierde su sentido de responsabilidad y ve la tarea como un castigo por parte de sus padres. 

No olvidemos el clásico "Si no haces la tarea no puedes salir a jugar con tus vecinos". 

Entonces, cuando eliminamos las tareas escolares los estudiantes recuperan la motivación por el estudio, la alegría por aprender cosas nuevas cada día. 

Afortunadamente la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de sus representantes en la Organización de las Naciones Unidas, están llevando a cabo las peticiones necesarias para eliminar por completo las tareas escolares de todos los sistemas educativos registrados. 

La investigación demuestra que el estudiante que deja de hacer tareas escolares complementarias recupera su interés por el estudio y se transforma en una persona feliz y autodidacta.

 

CIRCULAR N°5

CC. PROFESORAS Y PROFESORES:

Es importante cuidar nuestra salud mental. La salud física y emocional de nuestros estudiantes debe (o debería) ser la meta a cumplir en este tiempo de conflicto y “nueva normalidad”.

A casi un mes para que termine el 2020, ¿cómo vamos con esa meta? ¿Ha sido nuestra prioridad?

Les envié las orientaciones de carácter oficial sobre las evaluaciones; pero no he recibido ninguna opinión sobre este asunto y me preocupa el imaginar que el “bienestar emocional” no sea nuestra prioridad.

Es clara la apertura institucional sobre la situación de flexibilidad y libertad para administrar el tiempo y también es muy claro que nuestro “teletrabajo” en la enseñanza “online” no ha cumplido totalmente con las expectativas debido a una serie de situaciones, justificadas unas e inexplicables otras.

Por la sindemia o pandemia por COVID-19 nos vimos obligados a implementar el trabajo en casa, contrario a lo que veníamos proponiendo al suprimir las tareas escolares a domicilio, esto no quiere decir que tengamos más tiempo para trabajar con la idea de que están nuestros alumnos recluidos. No conviene alimentar esta idea y crear expectativas sobre un incremento de la productividad. 

La presión por maximizar el rendimiento escolar deteriora el estado emocional del estudiante creando una situación de estrés innecesario.

En la comunidad docente también hemos sufrido las consecuencias en el proceso de adaptación al nuevo sistema que ya se veía venir; pero que con la pandemia se aceleró su implementación.

Estamos viviendo un exceso de exposición a las pantallas, exceso de información, trabajo, clases,  reuniones, conferencias, noticias, etc, etc. Necesitamos ponernos a dieta. No es posible hacernos la ilusión de que los estudiantes sentados frente a una computadora durante horas y horas pongan atención a las clases y rindan más.

¿Cómo evaluar en línea? ¿Cómo vigilar que los estudiantes no se copien durante un examen online? ¿Cómo evitar el plagio? Han sido algunas de las preguntas recurrentes que han hecho muchos docentes en esta nueva normalidad. El uso de diferentes aplicaciones están ayudando un poco a sistematizar el proceso de evaluación; pero sigue la pregunta: ¿Son reales estas evaluaciones? ¿Hay confianza en nuestros estudiantes?

La evaluación del aprendizaje es un tema sensible y sumamente complejo que ya venía discutiéndose mucho antes de la llegada del coronavirus; pero que hoy cobra relevancia y se une a la larga lista de retos que conlleva la enseñanza en línea en tiempos de COVID-19.

En este punto se encuentra también nuestro bienestar y salud mental. Parece que en lo que va del año nuestros esfuerzos se han volcado más bien hacia la continuidad, ya sea la continuidad del aprendizaje, del trabajo, o de la “normalidad”.

A muchas familias les preocupa que sus hijos se atrasen, que olviden lo aprendido; a las instituciones educativas les preocupa que no baje la matrícula, el desempeño en los rankings y las evaluaciones tipo PISA. Preocupaciones razonables, no hay duda; pero si las comparamos con la importancia de cuidar nuestra salud (física y emocional) mientras atravesamos una pandemia, se reducen a nimiedades.

 

 

CIRCULAR N° 4

CC. PROFESORAS Y PROFESORES:

Presentamos Nuestro Modelo Educativo con enfoque humanista basado en los siguientes ejes:

1.- FÍSICO: Ejercicio, nutrición y control del estrés.

2.- SOCIO-EMOCIONAL: servicio, empatía y seguridad.

3.- ESPIRITUAL: valores, estudio y compromisos.

4.- MENTAL: visualización y planificación de vida

5.- EMPRESARIAL: Administración de bienes y servicios

PRODUCTOS ESPERADOS: Seres proactivos, gregarios, creativos y emprendedores

Consideramos que los modelos educativos deben enfocarse en el alumno y sus capacidades para brindarles una formación correcta como individuos.

En el Centro de Estudios John F. Kennedy estamos 100% comprometidos a nutrir al alumnado no sólo desde la parte académica sino en el cultivo de valores, integridad compromiso social y emprendimiento.

Las empresas exigen una mejor calidad en la educación; piden que se busque no sólo mejorar las habilidades técnicas de los alumnos, sino darles una formación integral para que desarrollen aptitudes de comunicación, adaptabilidad, pensamiento crítico e inteligencia emocional.

Nuestro enfoque humanista se centra en el desarrollo integral de los estudiantes, por lo que es determinante la calidad de los procesos de enseñanza y cómo se incorpora el desarrollo personal y social de los estudiantes con énfasis en el progreso de las habilidades socioemocionales.

Nuestro Colegio juega un papel relevante en el fortalecimiento de estas habilidades, porque, en el contexto escolar, es en donde suceden estos intercambios motivacionales que determinan los alcances de los alumnos. Es por eso que señalamos cuatro de los “beneficios clave” que soportan nuestro modelo de educación humanista ideal: 

  1. Nos centramos en el alumno.

Aunque todos los modelos educativos dicen que centran sus esfuerzos en "el estudiante", la mayoría de ellos sólo se centran en las habilidades intelectuales o cognitivas del estudiante. En nuestro enfoque humanista priorizamos el descubrimiento del potencial de cada individuo para impulsar su identidad personal.

  1. Fomentamos la individualidad

En nuestro contexto, el individualismo se centra en reconocer y aceptar el hecho de que todos somos seres humanos únicos y originales. Hemos sido creados con fortalezas y debilidades particulares que nos hacen únicos y diferentes. Comprendemos su identidad, ayudamos a los estudiantes a encontrar similitudes con las personas que los rodean, además de impulsar la tolerancia y aceptación de las diferencias.

  1. Impulsamos el aprendizaje

En nuestro modelo educativo, los maestros no son vistos como figuras de autoridad, sino como facilitadores de aprendizajes. Nuestro enfoque humanista de la educación coloca al educador en un papel muy singular, que no consiste simplemente en transmitir el conocimiento, sino también en el actuar recordando que “el ejemplo es una orden silenciosa”. Los maestros fomentan una relación saludable con sus estudiantes, alentándoles a confiar en ellos como líderes educativos que están allí para facilitar su crecimiento, diseñando un ambiente muy sano de inclusión y colaboración.

En nuestro enfoque humanista del aprendizaje, el estudiante es guiado y empujado por sus propios intereses además de que la motivación para aprender se desarrolla de forma muy natural, fomentando un enfoque proactivo para la adquisición de conocimientos útiles para la vida.

  1. Contribuimos al bienestar social

En nuestro modelo humanista de educación enfatizamos la importancia del autoconocimiento y la identidad personal. Estos rasgos permiten al estudiante comprender mejor sus cualidades y debilidades, por lo que puede valorar su lugar en la sociedad y cómo es que puede mejorar su mundo; además, tiene como objetivo establecer valores claramente definidos que lo llevarán a una mejora constante como individuo.

Nuestro enfoque humanístico de la educación responde a un mundo más preocupado y sensible cubriendo las necesidades de las generaciones en constante movimiento, produciendo individuos capaces de adaptarse en un mundo cambiante y de modernización ineludible. 

  

CIRCULAR Nº 3

CC. PROFESORAS Y PROFESORES:

          Queremos desearles lo mejor en este ciclo escolar 2020-2021; sabemos perfectamente que se trata de un tiempo muy desafiante; pero también sabemos que son los desafíos los que nos permiten ponernos a la altura de las circunstancias y producir resultados superiores a los que habitualmente somos capaces de materializar.

          Décadas de evolución educativa con un trabajo colaborativo constante y permanente hacen de nuestro Colegio un Centro Especial y ustedes son una parte sumamente importante en esta carrera evolutiva institucional.

          Gracias por su entrega, por su dedicación y por la pasión que imprimen a todo lo que tiene que ver con este dichoso camino de evolución educativa que hemos elegido juntos por vocación común.

          Que los diarios de aprendizajes de los estudiantes sean testimonio evidencial del avance en el camino de superación personal porque ya tenemos el paquete completo de herramientas para que, usándolas bien, nos den la satisfacción de nuestro compromiso y deber cumplidos.

Disfrutemos este ciclo escolar y demos todo lo que está en nosotros para mantener la educación viva y a la altura de los requerimientos del tiempo, lugar y circunstancias.

 

 

 

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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