EL EJEMPLO EDUCA MÁS QUE LAS PALABRAS Featured

25 Junio 2022, 12:00 am Escrito por 
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El mundo ha cambiado en gran escala. A esto se suma la competencia desleal de los medios masivos de comunicación, censurados en unos casos y desenfrenados en otros, no todo lo que se ve, se oye o se lee responde a los requerimientos del programa educativo vigente. 

Los adelantos científicos y tecnológicos no siempre son aprovechados como auxiliares en la educación, ya sea por las limitaciones económicas del profesor o por la falta de trabajos de investigación de quienes se preocupan más por los problemas de sus luchas sindicales y anexos.

Las trampas del mundo actual se enmascaran y cobran víctimas entre los jóvenes proclives a caer, por ejemplo, en las redes de la moda. Las borracheras, el amor libre, la deserción escolar, la rebeldía contra los padres o cualquier autoridad constituida, son tópicos usuales entre un gran porcentaje de jóvenes inseguros, y con estos jóvenes es posible que interactúen sus hijos.

El mal se presenta en todos los medios socioeconómicos y culturales y difiere únicamente en el tipo de transporte o en el edificio; ya se transporte a pie o en coche último modelo; ya habite en la vecindad o en la zona residencial.

Algunos padres no saben qué hacer con su hijo “problema” y afirman que lamentablemente no hay manuales o instructivos para ser padres y yo, “ingenuamente”, me pregunto: ¿acaso hay manuales para novios?... Sin instructivos ni manuales, el noviazgo se lleva a feliz término y se llegó al matrimonio, para conservar y renovar la especie, se formó la familia y se dió vida... porqué  hasta ahora se lamenta la falta de manuales para padres?... Si todo lo que antecedió fue por y con amor... ¿estará en el amor el secreto del éxito?... San Agustín dijo “ama y después haz todo lo que quieras”.

           En la relación de familia los hijos son los beneficiados o perjudicados. Si hay un problema familiar, los hijos son los más afectados. Con cada disgusto de los padres se siembra en lo más profundo del niño o del joven una semilla de inseguridad y resentimiento que crean programación negativa para el presente y futuro.

 No se puede pedir disciplina, orden, trabajo, constancia, lealtad, perseverancia, etc. si en el hogar no se han sembrado valores con verdadero amor y generosidad, sin esperar reciprocidad o pago alguno.

Conviene preguntarse si en el hogar impera el orden y se rige por acuerdos claros, consensados e inviolables.

¿Será una patraña la afirmación de que en el matrimonio debe haber un intercambio al 50%?... Si se está pendiente de que la pareja haga la mitad de la relación se perderá el tiempo juzgando la actitud del otro y nunca se llegará a la satisfacción. El verdadero amor exige una entrega del 100% y el regocijo si es correspondido; pero no el requerimiento obligatorio de correspondencia.

 Conviene desterrar aquello de: “te ayudo en tus tareas para que luego me ayudes con las mías”, esto sería un intercambio egoísta. Para hacer realidad el mejor plan de vida, en la familia, debe haber una relación más madura, con un voto de entrega permanente y crecimiento armónico en las dimensiones:  física, mental, espiritual, social y económica;

En el aspecto económico se recomienda el siguiente plan distributivo del ingreso:

 1.- Págate a ti mismo el 10%

 2.- Para tener, ahorra e invierte el 10%

 3.-Para mejoramiento personal el 10%

 4.- Para gastos diarios el 70%

 Al recuperar y  cultivar los valores familiares se destierran los males que deterioran la relación de familia y se da paso a la realización de la máxima: “el ejemplo educa más que las palabras” porque el ejemplo es como una orden silenciosa.

“La calidad de la educación se elevará cuando las familias y la comunidad en general pongan interés en apoyar a los educandos, en dar seguimiento a los procesos de educación promovidos en la escuela, a favor de las acciones de los profesores, en procurar que los aprendizajes escolares repercutan también en la vida fuera de la escuela”

Para que la familia cumpla su papel de copartícipe en la educación es conveniente pensar primero en la conformación familiar adecuada y la preparación para educar con el ejemplo, “solamente se cosecha lo que se siembra”, si no hay organización responsable en la familia, no hay valores que trasmitir y la participación en la escuela creará conflicto como producto de canalización de frustraciones y justificación irracional de errores.

Las familias bien constituidas tienen la obligación de compartir sus valores con la comunidad y no guardarlas de manera egoísta porque, parafraseando lo que dijo Mahatma Gandhi, “lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena”.

Hay padres que se resisten a participar en los trabajos educativos por considerar que la educación es obligación de la escuela y de los profesores. También hay padres que se acercan a la escuela solamente cuando hay que investigar, descubrir y denunciar equívocos administrativos, son creadores de problemas al desconocer límites de acción y  olvidar que los padres de familia también forman parte activa de la escuela y pueden proponer alternativas de solución a situaciones conflictivas.

La participación de la familia, “bien constituida”, es un factor determinante para el éxito educativo. Lo que hace o deja de hacer el educando en la familia se refleja en el quehacer  escolar y de manera terminante.

A muchos padres de familia les llega, como el cántico de las sirenas,  la programación de la educación abierta o la educación a distancia y consideran, erróneamente, que lo que importa es la certificación, obtener el papelito, que le dé la oportunidad de ingresar al nivel inmediato superior y ya... De todas maneras los mejores planes y programas de acción quedan sin valor si la familia no se involucra responsablemente en la tarea educativa.

La elección de escuela que se quiere para los hijos y los motivos reflejan el grado de responsabilidad paterna. La elección de escuela debe partir de un análisis e investigación seria, al margen de la ley del menor esfuerzo o lo que se diga en promociones dictadas por la mercadotecnia. Desde la elección de escuela comienza el trabajo corresponsable de la familia.

Es conveniente fijar bases para este acto consciente. Por ejemplo, entre otros aspectos, estará la investigación de si en el centro de trabajo escolar:

  1. Se dan orientaciones disciplinarias que funcionen como normas conductuales dentro y fuera del plantel.
  2. Se fomenta el descubrimiento y cultivo de valores personales.
  3. Se mantiene una acción motivadora permanente.
  4. Se evalúan rasgos de formación.
  5. Se cultiva el amor a la verdad, la amplitud de criterio y la objetividad.
  6. Se promueve la creatividad.
  7. Se estimula la imaginación y no solamente la memoria.
  8. Se nutre la mente joven con intereses, ideales y la alegría de vivir.
  9. Se inculca la idea básica de que, en este universo, todos somos interdependientes y que el egoísmo es el mayor rechazo y negación de vida.
  10. Cuenta con personal docente “realmente” capacitado.

Una vez elegida la escuela conviene conocer su “proyecto educativo” para involucrarse en él con alto sentido de responsabilidad y compartir las acciones con profesores y alumnos, dentro y fuera del plantel. “La educación no es un sinónimo de escolaridad; la educación ni empieza ni termina en las aulas escolares; la educación no se reduce al tiempo en el que, durante el día, se asiste a la escuela”.

Padres de familia, profesores y alumnos, unidos corresponsablemente, podrán “imaginar nuevas formas de atacar problemas por encima de soluciones tradicionales, en el contexto de la necesidad educativa del país”.

Lo visto es conveniente tomar en cuenta desde la elección de la escuela y mantener una especie de monitoreo permanente para reforzar los resultados en bien de los beneficiarios de la educación.

Se dan casos de padres de familia que asisten a la primera junta y no vuelven sino hasta el final, y en algunos casos los errores ya son difíciles de enmendar; se olvidan que esta junta es tan solo el inicio de una serie de actividades programadas en bien de todos los involucrados en el proceso. Es conveniente pensar que no es un derecho sino un deber el mantener vivo el espíritu de colaboración.

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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