Lic. Carlos del Salto del Salto

Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

Website URL: http://www.jfk.mx

PILARES DE LA EDUCACIÓN

13 Febrero 2022, 12:00 am

El joven debe tener la habilidad de aprender, de elaborar mapas conceptuales, de graficar el conocimiento y hacerse responsable de lo que construye en su mente; porque la mente capta con mayor facilidad imágenes, claves y representaciones comparativas. Y usted, señor profesor, debe ser el facilitador y corresponsable de esa construcción.

Es compromiso del profesor guiar a sus alumnos para que aprendan a investigar y que ejerciten el autodidactismo que es la única garantía que da seguridad al enriquecimiento y actualización permanente. Si el alumno es autodidacta, aquí y ahora; a futuro, será el profesionista siempre actualizado y por lo mismo el profesionista de éxito.

Una forma de desarrollar buenos hábitos, creatividad e ingenio en los estudiantes es dejar un tema de autoestudio. Un tema a la altura del escolar, de tal manera que no constituya una carga agobiante que lo único que produce es rechazo y aversión al trabajo y fatal desmotivación.

Cuando el caso amerite conviene realizar trabajos multidisciplinarios y actuar siempre pensando que no es usted el único profesor, ni es su materia la más importante, sino que todos los profesores y todas las materias son importantes y para cada profesor y materia hay un tiempo determinado.   

Conviene pensar que sus trabajos no deben interferir los trabajos de otra materia sino complementar en la formación y vida de la cultura del trabajo consciente y significativo, en calidad creativa y cantidad representativa.

Pensar con mentalidad joven garantiza el éxito, usted ya pasó por la etapa escolar a la que está sirviendo y es conveniente recordar qué es lo que le motivó y qué le molestó en sus años de escolar; qué le sirvió y qué no le sirvió. No actúe con expectativas, ubíquese en el plano real y trabaje en función de las metas reales y efectivas a corto plazo.

Recuerde que hay algunos que fueron muy buenos estudiantes en su vida escolar, vivieron en y para los libros y olvidaron el cultivo de otros valores de integración personal y pasan por la vida sin dejar rastro y hasta resultan cargas familiares que recorren las calles platicando solos.

Si el estudiante vive y disfruta del trabajo escolar, aquí y ahora, vivirá y disfrutará, con toda seguridad, del trabajo profesional en el futuro.

El ejercicio docente debe engendrar actitudes realmente valederas frente al trabajo original y creativo que proporciona experiencia para la mejor ejecución, para la trascendencia real y positiva en el ejercicio del trabajo que escoja realizar en su vida profesional.

El hombre es lo que su pensamiento le permite ser, esta realidad compromete al profesor para generar formas positivas en el pensar del estudiante frente al trabajo, evitando disminuciones que afecten su autoestima.

Es recomendable pensar que el ejemplo es una orden silenciosa y el comportamiento del profesor es observado por todos y si no hay congruencia entre lo que piensa, dice y hace, se producirá un deterioro en su trabajo y confusión en los resultados.

 Los trabajos escolares, con materia de retroalimentación, investigación o aplicación de principios vistos en clase tienen como objetivo el crear una actitud mental positiva frente al trabajo para que el estudiante aprenda a vivir la cultura del trabajo real y significativo, original y creativo y pueda elevar su autoestima.

“Aprender a conocer, aprender a hacer,

aprender a vivir juntos y                                                                                                              

aprender a ser,

son los cuatro pilares de la educación”.

PRESENCIA Y RESPONSABILIDAD FAMILIAR

13 Febrero 2022, 12:00 am

Los que estamos involucrados en tareas escolares nos vemos atrapados en problemas de disciplina desde la impuntualidad hasta una total indiferencia a todo lo que representa el cultivo de valores y aprendizajes útiles para la vida. ¿Qué es lo que está pasando?.

En nuestros días hay mucha información y hasta funcionan escuelas de padres que tratan, a su manera, de proporcionar ayuda y dar lineamientos múltiples. Sin embargo, mientras mayor es la información, los conocimientos llegan a los padres en forma tan estereotipada y en muchos casos deformada, que numerosas observaciones y lineamientos que originalmente eran positivos y válidos tienen, actualmente, el mismo valor que los cuentos de hadas y hechiceras.

La relación que hay entre los primeros siete años de vida  con el desarrollo de la personalidad es innegable y constituye el primer basamento de arranque de las actitudes y los rasgos fundamentales de la personalidad que se desarrollan sobre la base de acción y reacción emocionales entre el niño y la madre, el padre y los otros seres que lo rodean. Esto ha dado pie a la afirmación de que, en los siete primeros años de vida, se fundamentan las programaciones básicas del sentir y las condicionantes y predisposiciones de triunfo o fracaso, según el comportamiento de los padres en el seno familiar.

El temor a actuar de manera equivocada ha promovido una especie de fobia masiva. Se nota, en algunas ocasiones, que se encubre el temor inhibiendo la espontaneidad en la formación y dejando a la deriva los criterios de la normatividad individual. Algunos papás dejan, muy cómodamente, que sea la escuela la que se encargue de la tarea de formación con mil razonamientos, liberando así la responsabilidad y propiciando el inicio del gran juego de “ping pong”: el maestro pide responsabilidad paterna y el padre pide responsabilidad magisterial, y mientras se encuentra al verdadero actor y responsable de la malformación, el niño sigue en su proceso de desarrollo y desenvolvimiento dando lo que buenamente puede dar; no se detiene hasta que se encuentre la solución.

Curiosamente, nos encontramos frente a padres “modernos” y padres “antiguos”, cada uno con razonamientos suigéneris que complican más aún los aprendizajes útiles para la vida en el trabajo escolar.

Es recomendable evitar crearse problemas de carácter emotivo sobre los mejores sistemas o métodos. No existen reglas absolutas o métodos definitivamente correctos para manejar el proyecto de hombre perfecto. Existen diferentes caminos para satisfacer una misma necesidad, lo que importa es encontrar la ruta adecuada para usted y su hijo. Si el niño se ve frente a la incertidumbre de su progenitor sufrirá un deterioro difícil de repararlo. 

La tendencia de algunos educadores es la de mantener una actitud reservada hacia lo mejor y lo moderno y es posible que muchos padres de familia se sientan defraudados en su empeño de buscar, fuera de casa, la solución que está dentro del hogar por razón natural de amor y entendimiento. 

La educación que venimos recibiendo nos obliga a pedir respuestas claras, soluciones concretas.  Las recomendaciones en el sentido de mantenerse tranquilos y usar el sentido común pueden ser parte de una fantasía evasiva que impida usar el propio criterio en el camino de la formación. 

Hay que ubicarse en la realidad y pensar que cada hijo es un caso diferente y el tratamiento será totalmente personalizado. Algunos psicopedagogos recomiendan que los padres de familia ejerciten todas sus capacidades para que estén en condiciones de desarrollar una perspectiva y una filosofía de la educación más cabales y realistas, manejando aprendizajes útiles para la vida.

La ubicación en tiempo, lugar y circunstancias permitirá descubrir sus propios recursos interiores y su personal capacidad de juicio  para recuperar actitudes y sentimientos espontáneos que permitirán el goce de la relación con sus hijos.

¿Y qué hacer en el caso de hogares desintegrados?..., aquí el problema se agudiza y el niño irá adquiriendo un pobre criterio de los valores auténticos y las charlas ambiguas de tantos supuestos expertos que justifican separaciones, confunden y victiman, posiblemente sin intención, a hijos y padres mutuamente abandonados, buscando milagrosas soluciones en un mar de tormentosas realidades. 

Creemos, respetando cualquier otro criterio,  que la responsabilidad de formación debe ser compartida entre padres y profesores: los dos hogares, conjuntando esfuerzos en una tarea común. Por esto es absolutamente necesario que haya una interacción con la escuela y que la presencia del padre no sea solamente el resultado de un acto de fe sino la consecuencia de un auténtico sentido de responsabilidad paterna.

En algunos hogares todavía hay padres que, ante sus hijos, se ufanan de la forma en que fueron educados o que lamentan la falta de oportunidades y se explayan narrando luchas y peripecias pasadas hasta llegar al lugar que ocupan, vendiéndoles así la idea minimizante y limitadora de que hay que sufrir para merecer.

También hay algunos padres que lamentan la falta de reconocimiento de sus hijos por lo mucho que de ellos reciben, y se extrañan por la falta de obediencia o servil sujeción a normas, con las que no están de acuerdo los hijos; pero que por fuerza de la costumbre se les obliga  a observar. 

Hay padres que, inexplicablemente,  afirman que los tiempos pasados fueron mejores y hablan de: “en mi tiempo...” sin tomar en cuenta que el tiempo real es el presente; el pasado culpa, crea nostalgia y no se puede cambiar, el futuro “preocupa” y el presente “ocupa”. Todos pertenecemos a este tiempo, lugar y circunstancia y por lo mismo nos toca ser reales y actuales.

Algunas parejas “modernas” y particularmente las formadas para solucionar determinados “errores” crean otro problema de formación. Algunas madres de familia jóvenes deben trabajar para mantener al matrimonio o para ayudar a subsistir mientras llega la milagrosa solución separatista.

Si la razón matrimonial tiene algo que ver con el atractivo visual, la mujer tendrá que mantener la solidaridad matrimonial a base de conservadores y hasta incremento de dicha razón para mantener vivo el interés del conyuge, ¿será posible?... Si de la vista nació el amor hay peligro de que desaparezca cuando lo que se vio ya no tenga las características por las que se prefirió.

A pesar de los múltiples esfuerzos que realizan algunos matrimonios jóvenes para sobrellevar o resolver problemas a base de amor, entendimiento y voluntad, pueden decepcionarse y buscar la cómoda solución del divorcio, olvidándose de todos los juramentos y propósitos iniciales. O bien pueden acomodarse  a un irritado y amargo compromiso “en beneficio de los hijos”. En muchos casos los hijos de estos hogares no son prendas de amor sino víctimas monumentales del fracaso y desintegración familiar.

Los padres de los  “hijos triunfadores”  saben que no conocen todo respecto a ser buenos padres y están atentos a toda capacitación y siempre quieren aprender más; comprometen  sus aptitudes y actitudes en la formación de sus hijos; están atentos a los requerimientos de los escolares y siempre aportan opiniones constructivas y su actitud propositiva enriquece la relación escuela-hogar para caminar juntos en la sagrada misión de educar a seres humanos en formación. Los padres de familia responsables se involucran, desde el hogar y permiten la optimización del proceso educativo al participar activa y  voluntariamente como valiosos elementos   protagónicos de la educación para armonizar las relaciones en todos los medios. 

EXTREMOS

13 Febrero 2022, 12:00 am

Hasta las mejores cosas de la vida pueden dejar de ser positivas cuando son llevadas al extremo. Aunque podría parecer que “si algo es bueno, más es mejor”, en realidad no suele ser así.

Como con casi todas las cosas, hay un límite, un punto a partir del cual, más ya no es mejor. De hecho, a menudo esperamos más de algo cuando en realidad lo que realmente buscamos no es más, sino mejor.

Sentimos hambre de más comida cuando lo que en realidad necesitamos son alimentos de mejor calidad, más nutritivos. Queremos más dinero cuando el esfuerzo debería estar puesto en invertir con más sensatez lo que hemos ganado.

Si estamos buscando constantemente más y más, y aún así no podemos sentirnos plenos y satisfechos, probablemente nunca lo estaremos. Tener más es la respuesta simple, obvia, aunque no siempre es la mejor.

Cuando nos encontremos en la necesidad de ir al extremo, consideremos si no es momento de buscar por otro lado.

La calidad puede existir independientemente de la cantidad. No llevemos algo bueno a un extremo. En lugar de preocuparnos por ser “más”, pongamos esa energía en ser “lo mejor que podamos ser”.

Busquemos calidad y dejemos de pensar en cantidad y la cantidad vendrá como consecuencia natural; es la añadidura que llega necesariamente.

EL TRABAJO EN EL AULA

5 Febrero 2022, 12:00 am

Toda actividad en el aula está   antecedida por la referencia a los beneficiarios inmediatos para dar lo que se considera como prioridad de enriquecimiento básico y de sustentación para una vida mejor, aquí y ahora.

No se obtiene calidad verdadera si no hay preocupación en forma continua y cotidiana por la justicia, que significa dar más atención a los menos atendidos.

Nuestra meta debe ser que ningún alumno aprenda por debajo de los objetivos que nos hemos trazado y menos que reprueben o deserten.

Nuestro papel no es acompañar a los buenos alumnos, que a lo mejor lo pueden solos, sino y sobre todo preocuparnos por sacar adelante a los que más necesitan de nuestro apoyo, a los que están olvidados en sus hogares desintegrados en algunos casos.

Una actitud fundamental exigida por un movimiento hacia la mejor calidad educativa es la de creer en nuestros alumnos. En general, ellos nos darán la razón tarde o temprano. Tenemos la obligación de compartir y de difundir nuestros logros y nuestra forma de alcanzarlos.

No se trata solamente del conjunto de principios y procedimientos de acción educativa, resultante de la aplicación del conocimiento científico para la resolución de los problemas educativos ni se trata unilateralmente de la incorporación de recursos en la educación, con la pretensión de lograr el mejoramiento de la calidad de la enseñanza; se trata de ser reales y verdaderos, dinámicos y efectivos en el pensar y en el hacer. 

La superación de corrientes mecanicistas o lineales hacia visiones integrales y globales, insertas críticamente en las circunstancias históricas, sociales, políticas y culturales de los grupos humanos que hacen ciencia y que arriban a procedimientos acumulados de saber hacer, han establecido un crecimiento de la conceptualización y de la práctica de la tecnología educativa. 

La tecnología educativa apropiada es la organización integrada de personas, significados, conceptualizaciones, artefactos simples y equipos más complejos, pertinentemente adaptados, que se utilizan para la elaboración, implementación y evaluación de programas educativos que tienden a la promoción del aprendizaje contextuado de un modo libre y creador.

Es indispensable conocer y comprender qué significa diseñar, implementar, evaluar programas, proyectos y materiales educativos para la respectiva eficacia, eficiencia y pertinencia.

La acertada planeación, en cualquier actividad del hombre es pronóstico de triunfo y consecución segura de los objetivos. Si planificamos bien es imposible fracasar en cualquier trabajo y más aún al tratarse de actividad docente. Los planes de clase que incluyan motivación previa y evaluación continua no pueden fallar. Si añadimos una metodología activa y participativa, permitirá a los estudiantes ir entendiendo a fondo todo lo que se va estudiando y tratando en clase. 

Para que no entre el alumno en un estado de confusión y disminución de interés por la materia, al programar, hay que ir de lo conocido a lo desconocido; de lo fácil a lo difícil y generar un ambiente de confianza para que el estudiante pueda exponer sus dudas y salir de ellas. 

En la programación del trabajo escolar es conveniente tener en cuenta que la educación tiene como propósito fundamental la formación permanente del hombre y que se realiza en base a los aprendizajes útiles para la vida; esto significa descubrir, cultivar y realizar plenamente los talentos, las aptitudes y actitudes de toda persona como individuo y miembro de la sociedad, asumiendo su propio destino en el presente. 

El trabajo en el aula debe estar guiado por la idea de que la educación permite el desarrollo armonioso de los seres en ella involucrados. 

La proximidad o participación cercana con personas de diferentes estratos socioeconómicos en cada aula hace ver a las relaciones escolares como una réplica de las relaciones que pueden presentarse en las empresas o lugares de trabajo profesional. El éxito futuro lo determinará la forma en la que el estudiante salve los primeros conflictos interpersonales. El papel del profesor en la aceptación de las situaciones de estado es fundamental y de su orientación dependerá el que el estudiante se prepare de la mejor manera para ejercitar su capacidad de liderazgo como jefe de los grupos de trabajo. 

Conviene que el profesor, antes de cada módulo de estudio, plantee situaciones a resolver, cercanas a la realidad del alumno.

ACTITUD MENTAL POSITIVA

5 Febrero 2022, 12:00 am

 La  mayoría de las personas consiguen empleos y prosperan en ellos por razón de sus actitudes y no siempre por sus aptitudes. Esto debe ser una motivación para engendrar en los hijos la actitud de ganadores, como un estilo de vida para triunfar.

El pensamiento positivo no es una luz que se enciende y se apaga y se utiliza en determinadas circunstancias. El pensamiento positivo es una actitud mental constante para hacer, ser y tener y así conseguir beneficios insospechados.

Como docentes, en algunas ocasiones, habrán visto, con cierta sorpresa, que estudiantes muy destacados, al llegar a ser profesionistas, no triunfan en su carrera sino que tienen que buscar alternativas de salida. Estas personas aprovecharon sus aptitudes pero no cultivaron sus actitudes. No aprendieron a pensar positivamente. Alguien les dijo que es bueno “estudiar para triunfar “ y tal vez nadie les dijo que es muy importante saber lo que se puede hacer con el pensamiento positivo y la preparación

Al asistir a conferencias de motivación o leer algún artículo de autovalorización se vuela a otro mundo; pero, como los que no están motivados siguen igual, es posible que se produzca un deterioro emocional y, con frustración, se piense que todo esto es ideal y, por lo mismo, que está fuera de realidad.

La motivación debe ser constante y retroalimentadora y no es suficiente  una sesión o una sola lectura. La motivación es como el baño, debe practicarse con regularidad.

Pensar que uno puede asistir a una sesión de motivación, leer un libro, escuchar una conferencia y obtener inmediatamente un beneficio permanente para todo el resto de la vida es pensar en un absurdo.

 Tratándose de formación es preciso reconocer que para poder proporcionar una  motivación constante y generar ideas y actitudes positivas, se debe, como padres, también recibir dicha motivación con alguna regularidad.

Conviene buscar y aplicar un enfoque positivo a las tareas diarias de la vida. Un profesor de la Escuela de Padres recomienda que cuando los niños llegan de la escuela, los papás les reciban con una clara actitud positiva y en vez de preguntarles ¿cómo te fue en la escuela? o ¿Qué pasó hoy en la escuela?, es mejor marcar el tono de optimismo preguntándoles:

¿Qué hiciste hoy  que fuera divertido?… ¿Qué aprendiste hoy con gusto?…      

¿Qué fue lo que más te agradó de esta jornada de trabajo?…

¿Dijiste o hiciste alguna cosa buena para alguien?…

¿Cambiaste a positivo algo negativo en este día?...

Esto también funciona de maravilla en la vida de hogar cuando el esposo regresa del trabajo o también en el medio laboral.

Al conseguir inspirar en nuestros hijos una asociación positiva con una experiencia escolar, lo más seguro es que dicha experiencia sea agradable y positiva

 La actitud es un aspecto muy importante de nuestra vida en el hogar, en la escuela y en el trabajo. Conviene que los hijos aprendan a trabajar duro, con  entusiasmo y cortesía, conviene que aprendan a dar lo mejor de si y algo más; así se estará ubicándoles en el camino del triunfo.

Hay que tener presente que la mejor forma de educar es con el ejemplo congruente más que con las palabras. El ejemplo es una orden silenciosa, el ejemplo arrastra y siembra semillas que producen frutos similares.

Si hay congruencia en la forma de pensar, decir y hacer de los padres, será fácil educar en el camino del triunfo; porque la educación que se ejerce con el ejemplo es infalible en todos los campos. Y los padres tendrán la satisfacción de experimentar la emoción al pensar en: “de tal palo, tal astilla”.

 

BÚSQUEDAS VACÍAS

30 Enero 2022, 12:00 am

          ¿Qué ventajas puede darnos decir a alguien “yo te lo dije”?

           ¿Cuántas amistades construiremos probando que tenemos razón?

           ¿Cómo podría la envidia mejorar nuestra calidad de vida?

¿Cuánta gente pensaría mejor de nosotros porque hayamos hecho que alguien parezca un tonto?

Cada instante que perdemos degradando a los demás, es tiempo que hemos robado a nuestra propia vida, tiempo que más nos hubiera valido dedicar a crear, construir, crecer y vivir.

Juzgando, calificando, criticando, denigrando a otros no lograremos destacar. Todo lo que logramos de esa manera es arrastrarnos hacia abajo.

Nuestro tiempo y el esfuerzo son muy valiosos, y si los usamos sabiamente podríamos producir cosas hermosas.

No hay necesidad de malgastarlos en bajezas y críticas aparentemente constructivas, no hay crítica constructiva, toda crítica parte de un juicio y los juicios separan y desarmonizan cualquier relación.

Conviene recordar que los defectos que vemos en los demás son nuestros propios defectos y limitaciones; los demás son espejos en los que nos reflejamos a cada instante y, si así lo vemos, tenemos la oportunidad de saber de qué adolecemos para hacer los ajustes correspondientes y liberarnos de dependencias innecesarias.

Para hacer de nuestra vida una experiencia grata, tan a menudo como sea posible:

* Mirémonos al espejo para aceptarnos como somos.

* Veamos cualidades en todos

* Aceptemos y cumplamos con nuestros deberes para poder disfrutar de nuestros derechos

* Pensemos y hablemos bien de todo y de todos

 

PADRES DE FAMILIA Y COMUNIDAD

30 Enero 2022, 12:00 am

El aula es un excelente punto de partida para comenzar a propiciar la participación de los padres de familia. El maestro puede hacerlo tomando en cuenta la realidad comunitaria en el aula; logrando que los padres participen en la creación de ambientes más propicios al aprendizaje; dialogando con las familias de los alumnos que tienen dificultades de aprendizaje, y encontrando maneras de que la comunidad se vuelva maestra auxiliar. 

La experiencia ha demostrado que los esfuerzos por lograr una mayor participación de padres y comunidad se traducen en mejores niveles de aprendizaje de los alumnos

Una implicación más de la calidad es la capacidad de aprender a observar y a hacer sugerencias, de abrirnos a las observaciones de los demás y a intentar poner en práctica las ideas de otros para enriquecer el trabajo.

El consenso es requisito de un movimiento hacia la calidad; estar todos de acuerdo en que lo que nos proponemos hacer es bueno y posible. No estaremos buscando la calidad si no nos preocupamos todos los días, desde nuestro quehacer docente, por ofrecer aprendizajes relevantes, pertinentes y útiles para la vida de nuestros alumnos.

Los profesores deben saber que los padres de familia manifiestan su preocupación, porque, cada vez se les hace más difícil mantener a la familia unida. Es conveniente hacer algo desde la escuela para fortalecer a la familia y evitar que la delincuencia, la violencia, el pandillerismo, la drogadicción y muchos otros males de la juventud se enseñoreen en la comunidad.

Conviene que los profesores generen la oportunidad de organizar talleres con padres de familia para analizar situaciones de interés general entre los que compartan el deseo de ser mejores para llegar a acuerdos comunes en bien de la juventud estudiantil.

 “La familia y la comunidad tienen una gran influencia en el aprendizaje de los educandos. ... Las investigaciones han demostrado que una red interactiva, fuerte, de padres de familia, miembros de la comunidad, compañeros y educadores, promueven el aprendizaje y el desarrollo de los educandos en todas las edades escolares”

EN BUSCA DEL TESORO

30 Enero 2022, 12:00 am

 Un empresario tenía bajo su control a algunos millonarios que le servían fielmente y trabajaban incansables en beneficio de la empresa.

 Un periodista le preguntó cómo había conseguido tantos empleados millonarios y el magnate le contestó que aquellos no eran millonarios cuando empezaron a trabajar para él, sino que se habían enriquecido posteriormente, porque los hombres se desarrollan de la misma manera como se extrae el oro de las minas.

En las minas es necesario mover varias toneladas de tierra para obtener algunos gramos de oro; pero uno no va a la mina a buscar tierra, va a buscar oro.

En la formación de los hijos hay que proceder de la misma manera; no hay que buscar en ellos las imperfecciones, los defectos; busquemos sus cualidades, busquemos el oro, no la tierra. Mientras más cualidades busquemos mejores cualidades encontraremos y tendremos mayores motivos de aceptación.

Cuando se encuentra una cualidad en los hijos, conviene aplaudir y demostrar el aprecio de dicha cualidad. Todos los padres aman a sus hijos pero pocos son los que se los dicen. El aplauso es lo más eficaz para infundir confianza, es el mejor motivador; pero el verdadero estímulo es más que la palmadita en la espalda o una pequeña distinción en la escuela, el verdadero motivador es el apoyo positivo de los padres en aprobación de las cosas que hacen bien los hijos.

Los estímulos y elogios deben ser muy específicos (válido para todas las edades y circunstancias: niños, adolescentes y jóvenes); por ejemplo si la hija se vistió bien, no basta con decirle: “Así te ves más bonita”; sino que hay que especificar bien y decir: “Me gusta la manera cómo has combinado tu ropa en esta ocasión”. 

Encontrar lo bueno en todas las personas y en todas las situaciones es una destreza adquirida que requiere mucho trabajo y atención permanente; pero como los hijos son dignos de todo amor, bien vale hacer el esfuerzo para convertir en hábito constructivo el aprecio y alabanza de los méritos, por más pequeños que estos sean. Si se aprecian las cualidades es más fácil conocerse y aceptarse porque los defectos se ahogan solos y mueren por exclusión y así los hijos al conocerse se amarán más y estarán dispuestos a amar a los demás y cumplir así un mandato bíblico. 

En grupos escolares se han hecho experimentos utilizando el elogio, la crítica y la indiferencia, obteniendo los siguientes resultados: Los estudiantes que fueron elogiados por sus pequeños o grandes logros  mejoraron sorprendentemente; los que fueron criticados y castigados también mejoraron pero en menor escala y solamente mientras había vigilancia y los que no fueron tomados en cuenta permanecieron igual, no mejoraron.

Los niños que crecen en un ambiente de un continuo espíritu de elogio y aprobación, son más felices, más productivos y más responsables que aquellos a los que continuamente se les critica. La cantidad y calidad del éxito depende en gran parte de nosotros mismos; sin embargo, identificar y aplaudir las cualidades es apenas el primer paso; luego sigue el compromiso de creer en ellos, cambiar con ellos, aplicar y fomentar las habilidades y destrezas en un ámbito de creatividad. 

Todo esto y más se conseguirá en la medida en la que se maneje una actitud mental positiva. Las dos mejores horas del día para reforzar la mente con ideas positivas es al amanecer y al anochecer. 

Conviene motivar a los hijos para que despierten no con el ruido del reloj (mal llamado alarma) sino con la invitación a tener conciencia de que un gran día nos ofrece muchas oportunidades… que sepan los hijos que el despertador no tiene un timbre de alarma sino una voz que pide vivir un nuevo día, que es un timbre de oportunidad que invita a levantarse y salir a disfrutar del día que es una realidad que nos pertenece.

HEREDANDO PRESTIGIO

22 Enero 2022, 12:00 am

El orgullo de propietarios puede hacernos sentir bien cuando nos damos cuenta que poseemos alguna área de responsabilidad; por ejemplo, cuando somos responsables de tener en orden nuestro hogar.

 

En cualquier hogar de dos o más personas suele haber conflictos en tratándose de responsabilidad. Diariamente hay que hacer un sinnúmero de actividades en diferentes ámbitos; pero con frecuencia nos imaginamos que “eso no nos corresponde hacer”.

Ziglar en su tratado “Cualidades de los que tienen éxito” nos presenta el siguiente ejemplo de evasión de responsabilidad: “Había que hacer una tarea importante y todo el mundo estaba seguro de que alguien lo haría. Cualquiera lo hubiera podido hacer; pero nadie la hizo. Alguien se enfadó porque era tarea de todo el mundo. Todo el mundo pensó que cualquiera podía hacerla y que alguien la haría. Pero nadie se dio cuenta de que todo el mundo creyó que alguien la haría. Al fin de cuentas todo el mundo culpó a alguien porque nadie hizo lo que cualquiera hubiera podido hacer”…

En las actividades cotidianas, aparentemente sin valor, es donde tienen los padres la oportunidad de sembrar la semilla de la responsabilidad, es conveniente, por ejemplo, habituar al niño escolar a reconocer que tiene la obligación de cuidar su pequeño mundo, que debe recoger los papeles que generan basura, indicándole que recoger no es obligación específica de ninguno en particular; pero sí es la responsabilidad de todos.

 El niño debe saber que la primera persona que vea papeles en el piso es la que debe recogerlos. Todos se benefician si se consigue dar este primer paso, en la casa, en la escuela, en la calle. Lo que aprendemos en el hogar lo llevamos a nuestro campo de actividades. No se debe esperar que la escuela dé a los hijos lo que deben dar los padres.

Todo paso que se dé en este campo influye en el buen nombre del hogar o de la familia. El buen nombre, su consecución y mantenimiento, es algo muy importante que se debe comunicar a los hijos. Nuestro nombre es sinónimo de quienes somos, qué hacemos y qué representamos y el apellido da la calidad de lo que somos.

Entre otras cosas, los hijos deben saber que su palabra es sagrada y que su firma en una hoja de papel no tiene precio. En la escuela, cuando el niño firma al final de su examen, está reconociendo que es su trabajo y que representa realmente su propio esfuerzo.

Enseñando a los hijos el valor de un buen nombre se está enseñando a poner las bases sólidas que cimentarán una vida positiva en el camino del triunfo.

La herencia de un buen nombre es más importante que la herencia de grandes fortunas que, en muchos casos, se han esfumado dejando lacras profundas en las víctimas, aparentes y fugaces beneficiarias. Así como hay preocupación por el mundo que heredamos a los hijos, debe haber interés por los hijos que heredamos al mundo.

BENEFICIOS Y BENEFICIARIOS DE LA EDUCACIÓN

22 Enero 2022, 12:00 am

Si el profesor plantea las horas de clase como horas de trabajo; las calificaciones, como sueldo equivalente a su rendimiento, y la enseñanza como seminario de capacitación; el alumno aprenderá a vivir en un medio virtual de trabajo y aprenderá a valorar sus conquistas en el campo de la superación personal; esta es una de las tantas formas de educar para la vida.

Si meditamos con responsabilidad nuestro papel frente a la vida de seres humanos en formación, será posible generar automotivaciones para inventar cada día nuevas formas de trabajo docente pleno de realidades y saturado de experiencias compartidas generosamente.

Recordemos que los profesores están comprometidos a ser animadores que, por medio de la inspiración, del amor a la enseñanza y del entusiasmo contagioso, proporcionen la chispa a partir de la cual crezca la motivación, para ir más allá del escribir, descifrar, calcular y memorizar.

Actualmente se necesita un profesor distinto al clásico, no se necesita un proveedor de información, más aún si consideramos el avance de la informática y la tecnología que propone otros medios de adquirir o recuperar conocimientos.

El profesor necesita ser un facilitador, es decir, una persona capaz de diagnosticar y establecer relaciones entre estudiantes y el conocimiento, a fin de que los alumnos puedan descubrir sus dones y desarrollar sus potencialidades y creatividad, aquí y ahora.

La escuela no puede transformar a la sociedad: pero sí puede contribuir a que la transformación de las personas sea de calidad y conduzca a una mejor calidad de vida.

Para mejorar la calidad de la educación que ofrecemos en nuestro colegio, es importante proponernos a satisfacer las necesidades y expectativas de nuestros beneficiarios.

El beneficiario es todo aquel que recibe las aportaciones de calidad de nuestro servicio. Los principales beneficiarios del quehacer de una escuela son los alumnos, los padres de familia, los niveles educativos subsecuentes, los empleadores, la comunidad y, en sentido más amplio, la sociedad.

El maestro del grado inmediato superior es un beneficiario del quehacer del profesor del grado anterior, porque recibe a sus alumnos para continuar con el trabajo iniciado en la etapa precedente.

Para tomar en cuenta tanto sus requerimientos como los de los alumnos, el esfuerzo debe centrarse en evitar el rezago escolar, y no en seleccionar a los alumnos que reprobarán o serán expulsados.

Para satisfacer las necesidades de los beneficiarios de la educación es conveniente que los docentes de todos los niveles estén de acuerdo para que haya continuidad en los avances informativos y formativos y no se pierda tiempo en repeticiones innecesarias y reincidencias temáticas que detienen el proceso y crean conflicto en la educación.

La escuela debe definir su proceso de mejoramiento de la calidad priorizando lo que realmente aprenden los alumnos. En ello se sintetizan los requerimientos de los diversos beneficiarios de la escuela.

El principio de un movimiento hacia la calidad es el reconocimiento de que hay problemas o situaciones a resolver. La calidad implica resolver los problemas de raíz. Por eso conviene encontrar sus causas y combatirlas.

Combatir los problemas detectados es tarea de todos. Implica vivir valores nuevos de trabajo en equipo, de aceptación del liderazgo, de constancia y congruencia. Todo esto significa una nueva cultura de la organización escolar partiendo de la dignificación del profesor y recordando que ser profesor es el trabajo más importante del ser humano, es cuando el hombre se vuelve completo porque aprende todo lo que tiene que aprender y está dispuesto a enseñar todo lo que tiene que enseñar.

Hay problemas que son comunes a muchas escuelas: la deserción, la reprobación, el no aprendizaje, la falta de equidad. En otro orden, encontramos el deficiente ambiente de aprendizaje, la falta de disciplina, la escasez del tiempo destinado a la enseñanza, la poca relación entre la escuela y la comunidad y la falta de fortaleza en las relaciones entre personas que laboran en la escuela.

Todo se puede mejorar gracias a la detección de los problemas y la búsqueda de soluciones. Recordemos que el conflicto es una especie de mal necesario que nos permite mejorar en base a las opiniones del adversario. Si manejamos el conflicto sin violencia podemos llegar a un consenso o conciliación.

Al manejar el conflicto no busquemos imponer nuestras ideas porque esto significaría presuponer un vencedor y un vencido y es lo que hay que evitar en las relaciones escolares.

Cuando el estudiante se acerca a usted, piense que él escoge a alguien que tiene interés en escucharle y que trata de entender cómo se siente para enseñarle a enfrentar sus temores con experiencia de causa.

Recuerde que en la relación escolar se supone que el profesor aceptó a su discípulo y se comprometió tácitamente a instruir y guiarlo.

Por lo tanto, el docente tiene la sagrada obligación de prepararse de conformidad con la situación actual y mantener una predisposición permanente al diálogo generoso e interesado en el bien.

A veces, el escolar se siente incomprendido y si el docente evade su responsabilidad, se suma el rechazo y se genera la rebeldía que los adultos nos atrevemos a calificarla “sin causa”.

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