
Trabajo, Disciplina y Perseverancia
NOSOTROS
@cejfk
Lun - Vie, 2024
7:00 AM – 6:30 PM
Cerrada de Leandro Valle 114,
Fracc. Reforma, Tehuacán
238 38 24368
colegio@jfk.mx

Trabajo, Disciplina y Perseverancia
@cejfk
Lun - Vie, 2024
7:00 AM – 6:30 PM
Cerrada de Leandro Valle 114,
Fracc. Reforma, Tehuacán
238 38 24368
colegio@jfk.mx
“UNA ALIANZA PARA ACOMPAÑAR A NUESTROS JÓVENES HACIA SU PROYECTO DE VIDA”.
Ya no son niños; pero todavía necesitan orientación. Desean tomar sus propias decisiones, aunque aún están aprendiendo a valorar las consecuencias de cada una de ellas.
En ocasiones quieren demostrar que pueden resolverlo todo por sí mismos; sin embargo, también necesitan saber que cuentan con una familia que los escucha, los orienta y permanece cerca de ellos.
Acompañar a un adolescente no siempre resulta sencillo.
Algunas veces los padres se preguntan:
“¿Por qué mi hijo ya no me cuenta lo que le sucede?”
“¿Por qué se molesta cuando intento aconsejarlo?”
“¿Debo darle libertad o vigilarlo más?”
“¿Cómo puedo ayudarlo sin resolverle todos sus problemas?”
Estas preguntas son normales. No existen madres ni padres perfectos. Existen familias que aprenden, que dialogan y que buscan mejorar cada día. Por eso, acompañar no significa controlar cada paso de nuestros hijos. Tampoco significa dejarlos solos para que resuelvan todo sin orientación.
Acompañar significa estar presentes.
Significa escuchar antes de juzgar, preguntar antes de suponer y orientar antes de imponer.
Nuestros jóvenes necesitan límites; pero también necesitan confianza. Necesitan responsabilidades, pero también oportunidades para aprender de sus decisiones. Necesitan que les señalemos sus errores, pero también que reconozcamos sus esfuerzos y avances.
En esta etapa, una de las mejores preguntas que podemos hacerles no es solamente:
“¿Qué calificación obtuviste?”
También podemos preguntarles:
“¿Cómo te sentiste hoy?”
“¿Qué aprendiste?”
“¿Qué dificultad enfrentaste?”
“¿En qué necesitas apoyo?”
“¿Qué decisión estás pensando tomar?”
Estas preguntas abren la puerta al diálogo. Les comunican que nos interesa su desempeño académico, pero también su bienestar, sus inquietudes y su desarrollo como personas. Debemos recordar que escuchar no significa estar de acuerdo con todo.
+Podemos escuchar con respeto y, al mismo tiempo, establecer límites claros. Un límite explicado con serenidad educa mejor que una orden acompañada de enojo. Nuestros hijos necesitan conocer las reglas de la familia, comprender por qué existen y saber cuáles son las consecuencias de no cumplirlas.
Educar para la autonomía significa permitir que nuestros jóvenes aprendan gradualmente a organizar su tiempo, cumplir sus compromisos, enfrentar las consecuencias de sus actos y solicitar ayuda cuando verdaderamente la necesiten.
Nuestra función como adultos no es eliminar todas las dificultades de su camino. Nuestra función es proporcionarles herramientas para que aprendan a enfrentarlas. En este proceso, la familia y el Colegio deben trabajar unidos. Cuando la familia y la escuela caminan en direcciones diferentes, el estudiante recibe mensajes contradictorios y puede sentirse confundido.
En cambio, cuando existe comunicación, respeto y colaboración, el joven comprende que los adultos responsables de su formación, comparten un mismo propósito: ayudarlo a crecer. Esta alianza requiere confianza. Si se presenta una dificultad académica, emocional, disciplinaria o de convivencia, lo conveniente es atenderla oportunamente. No debemos esperar a que el problema aumente.
Acercarnos al Colegio no significa buscar culpables. Significa reunir información, escuchar las diferentes perspectivas y construir soluciones. Familia y escuela no somos adversarios. Somos aliados en la formación de una misma persona.
También debemos reconocer que nuestros jóvenes viven rodeados de tecnología. El teléfono celular, las redes sociales y las plataformas digitales forman parte de su vida cotidiana. La solución no consiste únicamente en prohibir. Necesitamos enseñarles a utilizar la tecnología con responsabilidad, equilibrio y criterio.
Debemos establecer horarios, momentos familiares sin dispositivos y acuerdos claros para que la tecnología no sustituya el estudio, el descanso, la convivencia ni la comunicación personal. Pero recordemos algo importante: los acuerdos funcionan mejor cuando los adultos también los cumplimos. No podemos pedirles que dejen el teléfono durante la comida si nosotros permanecemos pendientes de la pantalla.
Educar implica orientar con palabras, pero principalmente enseñar con el ejemplo. Otro desafío importante es la construcción de su proyecto de vida. En el bachillerato comienzan a tomar decisiones relacionadas con sus estudios universitarios, su vocación y su futuro profesional. Como padres, es natural que tengamos expectativas. Deseamos que elijan una buena carrera y que alcancen seguridad y bienestar.
Sin embargo, orientar no significa elegir por ellos. Podemos compartir nuestra experiencia, investigar opciones juntos y ayudarles a reconocer sus capacidades; pero la decisión debe construirse considerando sus intereses, aptitudes, valores y aspiraciones.
No todos los jóvenes descubren inmediatamente su vocación. Algunos necesitan más tiempo para conocerse, explorar posibilidades y definir su camino. Nuestro papel consiste en acompañarlos con paciencia y ayudarlos a transformar sus sueños en planes concretos.
Un sueño necesita preparación. Una meta necesita disciplina. Una decisión necesita responsabilidad. Y un proyecto de vida necesita perseverancia.
Recuerden alguna cualidad que admiren profundamente en él o en ella. Puede ser su alegría, su creatividad, su sensibilidad, su inteligencia, su capacidad para ayudar, su esfuerzo o su manera de enfrentar las dificultades.
Ahora pregúntense: ¿Cuándo fue la última vez que le expresé que reconozco esa cualidad?
A veces nuestros hijos saben perfectamente lo que deben mejorar, porque se lo repetimos constantemente; pero no siempre saben con claridad qué cosas valoramos y admiramos en ellos. Reconocer sus fortalezas no significa ignorar sus errores. Significa recordarles que confiamos en su capacidad para aprender, mejorar y avanzar.
Nuestros jóvenes necesitan raíces que les proporcionen seguridad, valores y sentido de pertenencia. Pero también necesitan alas que les permitan tomar decisiones, desarrollar sus capacidades y construir su propio camino.
Que este ciclo escolar sea una oportunidad para acercarnos más a nuestros hijos, mejorar nuestra comunicación y renovar nuestra alianza como comunidad educativa.
Cuando la familia acompaña, el Colegio orienta y el estudiante asume su responsabilidad, se crean las condiciones para que cada joven descubra su propósito y construya un futuro digno.
Cerrada de Leandro Valle
No. 114, Fracc. Reforma.
Tehuacán, Pue. México.
t. 238-38-24368
t. 238-38-27698
c. 238-39-02179