
Trabajo, Disciplina y Perseverancia
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Lun - Vie, 2024
7:00 AM – 6:30 PM
Cerrada de Leandro Valle 114,
Fracc. Reforma, Tehuacán
238 38 24368
colegio@jfk.mx

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TU MAYOR OBSTÁCULO
Tu mayor obstáculo eres tú mismo.
“No eres tu problema. Puedes aprender a reconocer lo que te limita y comenzar a transformarlo”
Quiero comenzar con una pregunta que puede parecer sencilla, pero que merece una respuesta profunda: ¿tu mayor obstáculo eres tú mismo?
Tal vez alguna vez hayas pensado: ‘No soy suficientemente bueno’, ‘no puedo’, ‘no tengo talento’, ‘nadie me entiende’, ‘nunca voy a conseguirlo’ o ‘algo está mal conmigo’.
Todos podemos tener momentos de inseguridad, miedo, soledad o frustración. Y cuando esos sentimientos aparecen, es fácil pensar que nosotros mismos somos el problema.
Pero hay algo muy importante que quiero que recordemos durante esta presentación: tener dificultades no significa ser una persona defectuosa.
A veces nuestro mayor obstáculo no somos nosotros, sino la forma en que hemos aprendido a interpretar lo que nos sucede.
Por eso hoy no vamos a preguntarnos simplemente: ‘¿Qué está mal conmigo?’.
Vamos a preguntarnos algo mucho más útil: ‘¿Qué puedo comprender, cambiar o mejorar a partir de este momento?’
Y hay una frase que resume muy bien el espíritu de esta presentación: ‘Cuando sabes qué es lo que quieres, tu mente se las ingenia para encontrar el cómo’.
No significa que todo sea fácil. Significa que cuando encontramos una dirección, podemos comenzar a buscar caminos.”
La voz que llevamos dentro:
“No todo lo que piensas sobre ti es necesariamente verdad”
Ahora quiero que pensemos en algo que todos tenemos: una voz interior. Esa voz que nos dice cosas cuando hacemos algo bien, pero también cuando cometemos errores.
Algunas veces esa voz dice: ‘Puedo intentarlo otra vez’. Pero otras veces dice: ‘Soy un fracaso’, ‘no sirvo para esto’, ‘todos son mejores que yo’ o ‘nunca voy a lograrlo’.
La pregunta es: ¿de dónde vienen esas ideas? ¿Quién te dijo que no eras suficiente? ¿Quién te hizo creer que no podías? ¿Fue una persona? ¿Una experiencia? ¿Una comparación? ¿Un fracaso? ¿O quizá muchas experiencias acumuladas?
Es importante entender que una creencia puede sentirse verdadera y, sin embargo, estar equivocada.
Si sacas una mala calificación, eso significa que en esa evaluación obtuviste un resultado que no esperabas. No significa que seas inteligente o tonto para siempre.
Si una amistad termina, significa que esa relación tuvo un problema o llegó a su fin. No significa que nadie vaya a quererte.
Si algo te cuesta, significa que necesitas aprender, practicar o quizá pedir ayuda. No significa que seas incapaz.
Por eso, a partir de hoy, cuando aparezca una frase negativa en tu mente, intenta preguntarte: ‘¿Esto es un hecho o es una interpretación que estoy haciendo?’
Aprender a cuestionar nuestra propia voz interior es una forma de comenzar a recuperar nuestro poder.”
Obstáculos reales y falsos obstáculos:
“Distinguir lo que puedes controlar de lo que no puedes controlar evita desperdiciar energía”
Una de las habilidades más importantes para crecer es aprender a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no podemos controlar. Por ejemplo, no podemos controlar completamente lo que otras personas piensan de nosotros. Tampoco podemos controlar el pasado.
No podemos decidir que nunca habrá problemas económicos, conflictos, rechazos, enfermedades, pérdidas o situaciones difíciles. Pero sí podemos preguntarnos: ¿qué puedo hacer frente a esto?
Podemos trabajar nuestra actitud, pedir ayuda, estudiar, practicar, poner límites, buscar información, cambiar algunas decisiones y aprender nuevas habilidades.
Aquí hay algo importante: decir que podemos cambiar nuestra actitud no significa que debamos soportar maltrato, violencia o injusticias.
Si alguien te agrede, te acosa o te hace daño, no tienes que pensar: ‘El problema soy yo y debo cambiar mi actitud’.
En esas situaciones, pedir ayuda a una persona adulta de confianza, a la escuela o a un profesional puede ser precisamente una de las mejores decisiones.
Entonces, cuando aparezca un obstáculo, podemos hacer una pregunta muy sencilla:
‘¿Esto está bajo mi control, parcialmente bajo mi control o fuera de mi control?’ Si está bajo nuestro control, actuamos.
Si está parcialmente bajo nuestro control, hacemos nuestra parte. Y si está fuera de nuestro control, aprendemos a aceptarlo y dirigimos nuestra energía hacia aquello que sí podemos hacer.
Eso no es rendirse. Es aprender a utilizar nuestra energía de manera inteligente.
Cuatro falsos obstáculos:
“El miedo puede disfrazarse de excusa, pero también existen limitaciones reales; aprender a diferenciarlas es clave”
Vamos a revisar algunos obstáculos que aparecen constantemente en la vida.
El primero son las otras personas.
A veces pensamos: ‘No puedo hacerlo porque mi amigo no me apoya’, ‘porque mis compañeros se van a reír’ o ‘porque alguien piensa que no soy capaz’.
No podemos controlar completamente a otras personas. Pero podemos decidir a quién escuchamos, cómo respondemos, qué límites ponemos y qué personas queremos cerca.
El segundo obstáculo son las circunstancias.
A veces la situación realmente es difícil. No debemos negar eso.
Pero una situación difícil no siempre significa que no exista ninguna posibilidad.
Una frase muy conocida dice: ‘Si la vida te da limones, haz limonada’.
No significa fingir que los limones son fáciles de manejar. Significa buscar qué podemos hacer con lo que tenemos.
El tercer obstáculo es la edad o la apariencia física.
Muchas veces nos comparamos con otras personas y pensamos que para comenzar necesitamos tener determinado aspecto, talento o edad.
La realidad es que cada persona tiene circunstancias diferentes. No necesitamos parecernos a alguien más para comenzar a desarrollar nuestro potencial.
Y el cuarto obstáculo es la falta de tiempo.
A veces no necesitamos tener cinco horas libres. Quizá necesitamos comenzar con quince o veinte minutos.
Estudiar, practicar un instrumento, leer, hacer ejercicio, aprender algo nuevo o trabajar en un proyecto requiere constancia.
La pregunta no siempre es: ‘¿Tengo tiempo?’.
Puede ser: ‘¿Qué prioridad estoy dispuesto a darle a esto?’ Y aquí aparece una palabra fundamental: miedo.
Algunas veces decimos ‘no tengo tiempo’, cuando en realidad queremos decir ‘tengo miedo de intentarlo’. Reconocerlo no es una debilidad. Es valentía.”
Los sueños necesitan acción:
“Querer algo es el comienzo; la disciplina, la perseverancia y la acción lo convierten en un proyecto”
Hay una idea que debemos tener muy clara: a quien algo quiere, algo le cuesta. No significa que quien trabaja siempre tendrá éxito inmediato.
Tampoco significa que todo dependa exclusivamente del esfuerzo. Existen circunstancias, oportunidades, desigualdades y situaciones que pueden hacer el camino mucho más difícil.
Pero hay algo que sí podemos hacer: aumentar nuestras posibilidades mediante la preparación, la disciplina y la perseverancia.
Muchas veces vemos a una persona que ya consiguió algo y pensamos: ‘Qué suerte tuvo’. Pero nosotros estamos viendo el resultado, no todos los intentos que hubo detrás.
No vemos las horas de práctica. No vemos los errores. No vemos los rechazos. No vemos las veces que esa persona quiso abandonar.
Por eso, una comparación puede ser injusta: estamos comparando nuestro capítulo uno con el capítulo veinte de otra persona.
Si tienes un sueño, no necesitas resolver toda tu vida hoy. Necesitas identificar el siguiente paso. Quizá sea investigar una carrera. Quizá sea mejorar una materia. Quizá sea practicar una habilidad. Quizá sea pedir orientación. Quizá sea hablar con alguien. Quizá sea comenzar un proyecto.
Existe un antiguo refrán que dice: ‘Donde hay voluntad, hay un camino’.
No significa que querer sea una garantía de éxito. Significa que tener un propósito nos ayuda a buscar posibilidades en lugar de quedarnos paralizados.”
Cambiar la historia que te cuentas:
“No puedes cambiar tu pasado, pero sí puedes decidir qué haces con lo que has aprendido de él”
Ahora quiero proponerte un ejercicio. No necesitas hacerlo en voz alta y tampoco tienes que compartirlo con nadie si no quieres.
Toma una hoja y escribe algunas cosas que no te gustan de ti o de tu vida.
Después, escribe las frases que aparecen en tu mente cuando te sientes mal. Por ejemplo: ‘No soy suficiente’, ‘nadie me quiere’, ‘no puedo’, ‘soy malo para todo’ o ‘nunca voy a conseguirlo’.
Después haz una pregunta muy importante:
‘¿De dónde aprendí a pensar esto?’
Tal vez descubramos que algunas de nuestras creencias vienen de una crítica, una experiencia, una comparación o un fracaso.
Después podemos preguntarnos: ‘¿Existe otra forma de interpretar esta experiencia?’ Y aquí aparece una palabra fundamental: perdón.
Perdonarnos no significa decir que nuestros errores no importan. Significa dejar de castigarnos eternamente por ellos.
Nuestro pasado puede enseñarnos, pero no tiene que convertirse en una condena. Podemos aceptar lo que ocurrió, aprender de ello y comenzar una nueva etapa.
Una afirmación que podemos practicar es:
‘Me acepto como soy y me comprometo a seguir creciendo.’
También podemos decir: ‘Puedo reconocer mis errores sin convertirme en mi propio enemigo.’
Y otra: ‘No necesito ser perfecto para comenzar.’
Porque crecer no significa convertirnos en otra persona. Significa desarrollar, poco a poco, la mejor versión posible de nosotros mismos.”
Tú puedes dar el siguiente paso:
“Tu historia no termina en el lugar donde estás hoy”
Llegamos al final y quiero que recuerdes algo. Quizá hoy estés pasando por un momento difícil. Quizá tengas dudas sobre tu futuro. Quizá estés decepcionado de ti mismo. Quizá sientas que otros avanzan más rápido que tú.
Pero ninguna de esas cosas significa que tu historia haya terminado. Puedes aprender. Puedes pedir ayuda. Puedes cambiar de dirección. Puedes equivocarte y volver a comenzar. Puedes descubrir talentos que todavía no conoces. Puedes aprender a tratarte con más respeto.
Y también puedes descubrir que no tienes que enfrentar todo solo. Si estás atravesando una tristeza profunda, ansiedad, aislamiento o una situación que sientes que ya no puedes manejar, pedir ayuda no te hace débil. Hablar con un familiar, un profesor, orientador o profesional de la salud mental puede ser un paso de valentía.
Recuerda: tú no eres un obstáculo que hay que eliminar. Eres una persona que está aprendiendo a conocerse, a superar dificultades y a crecer.
A veces será necesario dar vuelta a la página. A veces será necesario comenzar de nuevo. Y sí, algunas veces comenzar de nuevo duele.
Pero comenzar de nuevo también puede ser una oportunidad. Quiero terminar con esta frase: ‘El mejor guerrero no es el que triunfa siempre, sino el que vuelve sin miedo a la batalla.’
Así que no te preguntes solamente: ‘¿Qué me está deteniendo?’ Pregúntate: ‘¿Cuál es el siguiente paso que sí puedo dar?’
Porque quizá tu vida no necesite que hoy cambies todo. Quizá solamente necesite que tengas el valor de dar el siguiente paso.
Frase final para proyectar después de la última diapositiva
“No eres lo que te pasó. No eres tus errores. No eres tus miedos. Eres también todo aquello que puedes aprender, construir y llegar a ser.”
Cerrada de Leandro Valle
No. 114, Fracc. Reforma.
Tehuacán, Pue. México.
t. 238-38-24368
t. 238-38-27698
c. 238-39-02179