
Trabajo, Disciplina y Perseverancia
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Lun - Vie, 2024
7:00 AM – 6:30 PM
Cerrada de Leandro Valle 114,
Fracc. Reforma, Tehuacán
238 38 24368
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Guía práctica para padres jóvenes:
Ningún padre o madre está preparado para enfrentar un fracaso escolar.
Cuando eso ocurre, es normal sentir frustración o preocupación. Sin embargo, es importante recordar que la educación de un hijo no se trata sólo de calificaciones: es un proceso compartido entre la familia, la escuela y el propio estudiante.
Muchos padres inscriben a sus hijos con entusiasmo y altas expectativas; pero con el paso del tiempo el interés se centra únicamente en las boletas de calificaciones. Es fácil pensar que un número refleja todo el aprendizaje; pero la realidad es mucho más profunda: aprender no sólo es sacar buenas calificaciones, sino crecer como persona.
El conocimiento y la formación humana:
La instrucción académica —leer, escribir, resolver problemas— es esencial; pero no suficiente. La verdadera educación forma el corazón, la mente y el carácter. Enseña valores como la empatía, la responsabilidad, la honestidad y el respeto por los demás.
En otras palabras, saber mucho no sirve de nada si ese conocimiento no se aplica con sentido humano.
Hoy en día abundan los títulos, cursos y especializaciones, pero eso no garantiza una vida plena o ética.
Vale la pena preguntarnos:
De las calificaciones al crecimiento personal:
Antes se decía: “Estudia para que seas alguien en la vida.”
Hoy entendemos que estudiar no es solo para tener éxito, sino para ser una mejor persona, para aprender a convivir, pensar con criterio y tomar decisiones responsables.
Hay personas con calificaciones perfectas; pero con poca integridad, y otras con menos estudios formales; pero con una enorme calidad humana.
Por eso, el verdadero valor de la educación no está en el certificado, sino en cómo se aprende y cómo se aplica lo aprendido.
El papel de los padres jóvenes:
Como padres, tenemos un papel fundamental en ese proceso. No basta con revisar tareas o exigir buenas notas.
Acompañar a nuestros hijos significa enseñar con el ejemplo:
Educar para la vida:
La escuela ofrece herramientas; pero el hogar enseña el sentido de esas herramientas.
Padres y maestros debemos trabajar juntos para que los niños comprendan que educarse no es sólo aprobar el año, sino aprender a vivir con propósito, a pensar por sí mismos y a contribuir al bienestar de los demás.
El conocimiento, sin valores, se vuelve vacío.
Los valores, sin conocimiento, se quedan cortos.
Por eso, la educación completa combina ambos: saber y ser.
El valor de tu hijo no está en su boleta, sino en su esfuerzo, su actitud y su capacidad para aprender de cada experiencia.
Y el mejor regalo que puedes darle es tu ejemplo: padres que aprenden, escuchan y acompañan, forman hijos seguros, empáticos y capaces de transformar el mundo.
Cerrada de Leandro Valle
No. 114, Fracc. Reforma.
Tehuacán, Pue. México.
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