Cuanto más útiles seamos para los demás, más lejos podemos llegar en la vida. Pregúntate:

¿A cuántas personas puedo ayudar hoy?...
¿Qué cosas puedo hacer para mejorar el día de alguien más?...
¿Qué habilidades o talentos tengo que podrían servir a otros?...

No importa si eres estudiante, haces voluntariado o trabajas en algo sencillo. Todo lo que haces puede marcar la diferencia, y lo que realmente importa es cómo lo haces. No hay tareas pequeñas ni trabajos sin valor: eres tú quien les da importancia con tu actitud y esfuerzo.

Las personas que logran grandes cosas y alcanzan sus metas no son las que esperan que el mundo les dé algo, sino las que están dispuestas a servir y aportar algo bueno a los demás.

Cada día tienes la oportunidad de ser útil, de hacer algo positivo, de marcar la diferencia. Hazlo con ganas, con entusiasmo y con alegría. Esa forma de actuar te llevará más lejos que cualquier talento.

Cuando haces el bien, aunque sea algo pequeño, puedes estar cambiando tu vida y la de otros sin darte cuenta. Un simple acto, como llamar a alguien solo para saber cómo está, puede comenzar una cadena de eventos que transforme tu camino: un nuevo amigo, una oportunidad inesperada o hasta un cambio de vida completo.