Hoy en día, es muy común ver a chicos y chicas iniciando relaciones de pareja desde muy jóvenes, incluso desde la pubertad. Y aunque sentir atracción por alguien es algo totalmente normal en esta etapa, tener un noviazgo demasiado temprano puede traer ciertos riesgos si no se entiende bien lo que implica.

¿Por qué puede ser un problema?

La psicóloga clínica Zuleyma Rosario lo explica claramente: cuando una persona aún está creciendo, formando su personalidad y conociéndose a sí misma, es más vulnerable a tomar decisiones impulsivas o dejarse llevar por emociones intensas. Esto puede llevar a situaciones complicadas, como:

  • Celos e inseguridades
  • Problemas de autoestima
  • Presión para hacer cosas que aún no estás listo/a para vivir
  • Rupturas que duelen mucho más de lo que deberían

Además, muchos adolescentes comienzan una relación sin saber realmente lo que quieren o necesitan. Esto puede hacer que se enfoquen más en su pareja que en sí mismos, dejando de lado sus metas, amigos o intereses personales.

¿Qué influye en esto?

  • El fácil acceso a redes sociales y contenidos que muestran relaciones “perfectas”.
  • La presión social por “tener novio/a” para encajar en un grupo.
  • La falta de orientación o educación emocional en casa o en la escuela.

Lo que no se dice del “amor temprano”:

Cuando uno empieza a tener pareja muy joven, corre el riesgo de tomar decisiones importantes sin la madurez suficiente, especialmente en lo relacionado con la sexualidad. Esto puede marcar fuertemente cómo se viven las futuras relaciones.

También es común que, al estar tan enfocados en una sola persona desde temprano, se pierda la oportunidad de conocer a más personas, descubrir qué te gusta realmente o quién encaja contigo de forma sana.

Entonces… ¿No puedo tener pareja?...

No se trata de prohibir el amor, sino de entenderlo mejor. Es importante vivir cada etapa de la vida a su tiempo. La adolescencia es una etapa increíble para descubrirte, hacer amigos, aprender cosas nuevas, disfrutar y crecer. No hay prisa.

¿Qué puedes hacer?:

  • Conócete primero. Antes de enamorarte de alguien, enamórate de quién eres tú.
  • Habla con adultos de confianza. No estás solo/a. Habla con tus padres, maestros o psicólogos si tienes dudas.
  • Aprende a poner límites. Decir “no” también es una forma de cuidarte.
  • No te compares. Cada quien vive sus tiempos. No necesitas estar en una relación para valer o sentirte querido/a.

Recuerda: vivir cada etapa con responsabilidad y sin adelantarse al tiempo es clave para ser feliz y construir relaciones sanas en el futuro. Tienes toda la vida para enamorarte… pero sólo una adolescencia para vivirla intensamente, con libertad, sin dependencias.