Imagínate esto: vas al gimnasio y tratas de levantar una pesa de 130 kilos. Obvio, no puedes (todavía); pero hay personas que sí lo logran. ¿Cómo? No nacieron fuertes: entrenaron, empezaron con menos peso y, con trabajo, constancia y disciplina, llegaron a levantar lo que al principio parecía imposible.

Lo mismo pasa con cualquier meta importante que quieras lograr en la vida. No puedes alcanzar algo grande si no estás dispuesto a empezar por los pasos más pequeños. Todo lo que vale la pena requiere práctica, esfuerzo y tiempo. Cada obstáculo que superas es como levantar un poco más de peso: te prepara para desafíos más grandes.

Entonces, la pregunta es:
¿Cómo están tus músculos del éxito?
¿Estás entrenando tu mente, tus hábitos y tu actitud cada día? ¿O estás esperando que todo te salga fácil?

La verdad es que el éxito no se trata sólo de talento, sino de cuántas veces estás dispuesto a intentarlo, fallar, aprender y seguir.

Cada vez que aceptas un reto, aunque te dé miedo o pereza, estás creciendo. Estás ganando fuerza, confianza y experiencia. Lo más loco es que cuanto más te entrenas, más capaz te sientess. Y eso... se nota.

Ahora, piénsalo un segundo:

  • ¿Qué te levanta de la cama todos los días?...
  • ¿Qué te mueve a hacer lo que haces, incluso cuando no tienes ganas?...
  • ¿Cuál es tu motor?... ¿tu familia, tus sueños, tus ganas de cambiar el mundo, tu miedo a quedarte igual?...

Sea lo que sea, eso es tu motivación. Conéctate con ella. úsala como combustible para entrenar tus "músculos del éxito" todos los días.

Porque el camino a lo grande empieza con decisiones pequeñas; pero valientes
y tú tienes todo lo que necesitas para empezar hoy.